Mundo Oculto

¿Objetos paranormales?

Quienes creen que los fantasmas son simplemente espíritus que reaparecen o almas de personas muertas que vuelven a la Tierra tendrán que replantearse sus convicciones ante fenómenos fantasmales muy peculiares

¿Cómo explicar la larga tradición de “buques-fantasmas”, de carrozas, caballos y toda clase de animales espectrales, por no hablar del curioso caso del autobús-fantasma que en los años treinta tuvo preocupadas a las autoridades municipales de Londres?
Efectivamente, según la teoría clásica, los espíritus deberían aparecer desnudos, y en realidad casi ninguno lo hace. Como afirma sucintamente Lyall Watson en su libro Supernature (Supernaturaleza): “Estoy dispuesto, en principio, a admitir la posible existencia de cuerpos astrales, sin embargo, no puedo llegar a creer en zapatos, camisas y sombreros astrales”.
La literatura “sobre fantasmas”, sin embargo, está poblada de cuentos de objetos inanimados que repentinamente se hacen visibles al observador; un ejemplo famoso es el puñal de Macbeth, cuya existencia real ponía en duda el propio personaje, por cierto.
También animales
En cuanto a la aparición de animales espectrales, la Torre de Londres (lugar saturado, desde siempre, de fantasmas, según la creencia popular) ha sido escenario de varios casos famosos, entre ellos el que tuvo como protagonista, a principios del siglo XIX, a un soldado que murió, literalmente, de miedo.
El hecho de que el hombre haya perdido muchos de sus instintos “primitivos” mientras que los animales todavía los conservan, podría también tener una relación (para la que todavía no existe una explicación) con el papel paranormal de aquéllos. Efectivamente, la sensibilidad de los animales, especialmente de gatos y perros, hacia los fenómenos paranormales es casi un axioma, y se ha intentado utilizar en algunas investigaciones.
El parapsicólogo norteamericano doctor Robert Morris utilizó animales como “controles” en sus experimentos, durante los años sesenta. En una ocasión estuvo estudiando una casa habitada por fantasmas y concretamente una habitación en la que había ocurrido una tragedia.
Los tres animales reaccionaron frente a una silla del cuarto y únicamente la rata, aparentemente, no se comportó diferente. Al hacer la misma prueba con los mismos animales en otra habitación, la conducta de los animales no salió de lo normal.
Muchas interrogantes
De hecho, en el confuso mundo de las apariciones (estén dotadas o no de alma) nadie, ni siquiera el investigador psíquico más versado, sabe con exactitud cuál es la motivación que las respalda. Lo cierto es que rechazar el testimonio de los muchos cientos de personas respetables que afirman haber experimentado fenómenos extraños alegando que se trata de espejismos, engaños provocados por uno mismo o mentiras manifiestas denotaría una testarudez absurda.
Las preguntas con la que se enfrentan los modernos parapsicólogos y los investigadores de fenómenos psicofísicos son: ¿”cómo” existen los fantasmas? ¿Son espíritus que regresan de la muerte? ¿Son el resultado de la telepatía? ¿Se deben a una alucinación en masa o a la autohipnosis? Los avances en la psicología durante las últimas décadas nos han acercado más al conocimiento de algunos aspectos de las apariciones, pero la verdad definitiva todavía se nos escapa.
La forma más común de “fantasma” parece ser la “aparición en crisis”, que tiene lugar cuando una persona que se halla sometida a una gran tensión -algunas veces a punto de morir- se aparece a alguien con el cual le une un estrecho vínculo afectivo en forma de “visión” o, a veces, como una voz incorpórea. La mayoría de los casos de apariciones en crisis tienen connotaciones dramáticas.