Mundo Oculto

La telepatía

El telépata no adivina nada, sólo "lee" mentes. Algunas personas han nacido con los sentidos más desarrollados que sus coetáneos, por lo que pueden oír o ver, sin darse cuenta de sucesos más allá de lo normal

Profesora Grahasta
La confusión entre clarividencia y telepatía es lógica. Antes de que el término fuera acuñado, en el siglo XIX, se creía que el telépata era simplemente un adivino capaz de dilucidar el futuro.
Así, la historia está llena de personajes que en algún momento oyeron voces en su cabeza que les advertían o les conminaban a algo. Lo cierto es que el telépata no adivina nada, sólo "lee" mentes, sin importar la distancia a la que se encuentren.
Muchos son los casos de aparente clarividencia en situaciones en que un familiar o amigo al que estábamos muy unidos ha muerto y caemos, sin conocer aún el trágico suceso, en un estado de depresión y tristeza. En muchos casos, al afectado no le sorprende en absoluto la noticia de una defunción, puesto que su mente ya la había percibido.
Se ha atribuido también una falsa telepatía a lo que sólo es una hiperagudeza sensitiva. Determinados hombres o mujeres han nacido con los sentidos más desarrollados que sus coetáneos, por lo que pueden oír o ver, sin darse cuenta, más allá de lo normal.
Un término nuevo
La presentación en sociedad del fenómeno, la teoría de que existen más de cinco sentidos, se produjo a raíz de una visita del catedrático de física William Barrett, especialista en experimentos mesmerianos, a un amigo suyo. Corría el año 1876 y la teoría fue expuesta ante la comunidad científica, que la acogió con verdadero escepticismo.
El investigador Myers, posteriormente, fue el que definitivamente bautizó este "nuevo" fenómeno con el nombre con el que hoy lo conocemos. Definió así a la telepatía como: "La comunicación de impresiones de cualquier tipo, de una mente a otra, que se realiza con independencia de las vías sensoriales comunes".
A partir de entonces, muchos casos empezaron a sucederse, la mayoría la confundidos aún con la adivinación o clarividencia. Pero el interés despertado en muchos investigadores comenzó a dar sus frutos. Uno de los primeros casos probados y famosos fue el del pastor inglés Warburton.
Otro fenómeno ligado a éste son los "sueños compartidos". Los protagonistas comparten una misma experiencia onírica o al menos sorprendentemente similar y en el mismo espacio de tiempo. Suele darse sobre todo entre miembros de la misma familia, mayoritariamente hermanos, mucho más si son gemelos.
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