Mundo Oculto

Los sanadores

Unos los llaman milagros; otros, brujerías, y los más escépticos, charlatanerías. Pero una cosa es cierta, estos fenómenos suceden y cada vez más

En todas las épocas ha habido mujeres y hombres que tienen la capacidad de sanar usando sólo sus manos.
Esquemáticamente se da la presencia de un receptor, un transmisor y un conductor. El receptor es la persona que desea curarse o liberarse de alguna enfermedad o trauma y asume que sus energías están negativas o descontroladas y por eso, priva la enfermedad o las manifestaciones emocionales desordenadas.
El transmisor es la energía que proviene de la misma naturaleza, de la madre tierra o del espacio. En algunas ocasiones se hace acopio de elementos de la naturaleza como el fuego, las piedras, el agua y el aire.
El conductor es el sanador. Éste debe ser un buen conductor, por tanto, debe tener un excelente equilibrio holístico en cuanto a su cuerpo, mente y espíritu. Debe trabajar, sobre todo, con mucha intuición, ya que el ser sanador es un don, no es una profesión, es un servicio y no un negocio.
El sanador sabe percibir más allá de los sentidos comunes, tiene fe, amor y sólo es un conductor, un medio. El sanador no debe dar de sus energías, porque se debilita y puede percibir la enfermedad o trauma que está tratando. Sólo canaliza, pero debe ser un buen canalizador. Debe protegerse porque un paciente puede absorber sus energías y debilitarlo o desmayarlo.
Cuando todo esto funciona muy bien, las personas se curan de enfermedades comunes, sencillas, difíciles o llamadas incurables. Si los tres elementos arriba explicados se combinan eficientemente, la sanación sencillamente se da. Cuando no se es persistente, se razona demasiado o no se tiene fe, no se logran los efectos deseados.
Diferentes escenarios
Religioso. Diferentes religiones hacen imposición de manos, no sólo para sanar, sino para capacitar a sus ministros en el oficio de la salvación. Lo vemos en las ceremonias del Vaticano, ordenaciones sacerdotales, en las iglesias evangélicas, en grupos carismáticos; en los sacramentos, los padres ponen sus manos y bendicen a sus hijos cuando se casan o van hacer un viaje largo. La Biblia ilustra mucho sobre esta práctica.
Chamanes. Antropológicamente, los sanadores llamados chamanes, curanderos, hasta ‘hechiceros’, brujos, rezadores, santeros, entre otros nombres, bajo prácticas de signos hacen sanación de manos, canalizando sus energías de una manera peculiar y como sucede en todo, si se queda en la forma no profundiza, pero si va al fondo, que es la naturaleza y las energías, sí da resultado.
Escuelas herméticas. Esta práctica también se da en escuelas como los Rosacruces, Gnósticos, Masones, Metafísicos, Angélicos y tantas otras disciplinas muy respetadas en todo el mundo y en todos los tiempos, añadiendo el aspecto de los Maestros, Ángeles y ‘mediums’.
Use sus energías
Las madres saben usar sus energías cuando su niño se inquieta, cuando lo acaricia, cuando se enferma, cuando se despide de él. Los novios hacen grandes intercambios de energías cuando se aman. Los grandes líderes positivos de la humanidad derraman mucha energía sobre sus seguidores.
Los maestros de vocación ayudan mucho a sus educandos en los colegios. Los sacerdotes, pastores y laicos con vocación de servicio derraman mucha energía en sus feligreses. Los sanadores de manos, sean del escenario que sean, como expliqué antes, hacen mucho bien. Lo negativo es no aprovechar nuestro caudal de energías, sobre todo cuando están desordenadas o enfermas. Recordemos que la gran fuente de energía es nuestro Creador y Señor, y el recurso es la naturaleza y nuestra fe. Los sanadores sólo son el medio, conductores que trabajan con mucho amor.
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