Mundo Oculto

Visiones de muerte


Sueño con una mujer que es arrastrada a un predio baldío, violada y después la ahorcan – le dice Karla Paredes, 30 años, vidente que ha llegado a la estación policial para alertar a la Policía.
Son las 12 de la noche, no esperaba encontrar policías despiertos, por eso le habló al primero que encontró a la entrada de la estación.
- ¿Cómo? – pregunta el oficial de turno, Gregorio Espinoza.
- Mire – explica Karla – desde hace ocho años colaboro con la Policía, les ayudó en casos en los que las pistas no conducen al asesino.
- Ah, ¿usted es psíquica? --interroga el oficial Espinoza en un tono que suena a burla. Karla Paredes queda en una pieza confundida, en sus años de colaboración con la Policía nunca había sentido un tono de desprecio hacia sus habilidades. Los medios no lo saben, pero ella ha conseguido dar con los culpables de tantos asesinatos, casos que le parecen imposible a un oficial de la fuerza pública ignorante de su importante tarea.
- Voy hablar con su oficial superior – dice cortante Paredes y se dispone a entrar a la estación. Gregorio Espinoza se interpone en la entrada, habla con humildad.
- Disculpe doctora es mi primer día en la estación, no me gustaría meterme en problemas por mi poca fe.
- Necesito hablar con alguien, siento que es urgente, en el reloj de su asesino vi claramente la hora; una de la mañana.
- ¿Cómo sabe que es hoy?
- Es uno de esos relojes antiguos, de esos de bolsillo que se cuelgan en una cadena, ahí pude ver la hora.
- Tengo mi auto cerca, si quiere podemos ir a buscar, supongo que usted sentirá el lugar cuando se acerque.
- Si, claro.
Suben al auto, de inmediato Paredes nota que no es un carro de la fuerza pública.
- Éste era de mi padre – explica Gregorio – me lo heredó. No le gustaba mi profesión. Al menos un auto y no una moto. Karla no lo escucha. Se concentra para percibir el lugar en donde una mujer morirá a la una de la mañana, trata de percibir el lugar, recordar algo del sueño que lanza a rescatar a una desconocida en mitad de la noche.
- ¿Qué le parece si pasamos por los lugares en que típicamente lanzan a las víctimas?
- No, éste es un lugar particular, es como un cementerio, pero no hay señales de que exista – recuerda Paredes.
- ¿Usted soñó con un cementerio privado?
- No es un cementerio, este hombre ha matado antes… matará de nuevo.
Dan vuelta en la ciudad por casi 45 minutos, Karla se desespera, siente que otra mujer morirá esa noche y nada puede hacer para salvarla.
- Es inútil – dice – tendría que soñar de nuevo.
- Trate cerrando los ojos, dicen que así funciona en ocasiones – recomienda Gregorio – yo lo hago a veces.
Karla Paredes sueña despierta, sueña con un lugar, una casa grande en los límites de la ciudad, ve el patio, el kilómetro exacto.
- Llegamos – la despierta Gregorio.
Karla está confundida. Gregorio Espinoza observa en su reloj con cadena.
- Faltan cinco minutos ¿Alguna última voluntad? – pregunta.