Mundo Oculto

Ishtar

Personifica a varios astros, es señora del firmamento, poderosa diosa del amor y de la guerra

Se decía que Ishtar (o Inanna), era hija de Sin (dios lunar) o de Anu. En carácter de hija de aquél, era la dama bélica; como descendiente de éste, el exponente del amor, la licenciosidad y la intemperancia, violencia caprichosa hasta el extremo.
Bajo el aspecto guerrero se le rendía culto en Agade y en Sippar, con el nombre de Anunit. También tiene un carácter astral, ya que personifica a varios astros: a Venus, al Sol, a la Luna y a las estrellas reunidas en constelaciones. De ahí deriva la palabra estelar: todo el firmamento lleno de estrellas, proveniente de su nombre.
Ishtar estaba asociada al planeta Venus como estrella de la mañana, y en las fronteras de Babilonia se le representa mediante una estrella de ocho puntas. También se le representa de pie, completamente desnuda, con las manos encima del vientre, o sosteniéndose los senos, o blandiendo un arco sobre un carro tirado por siete leones.
Ishtar no es una diosa del matrimonio, ni es una diosa madre. Era la protectora de las prostitutas y de los amoríos extramaritales, que por cierto no tenían connotación especial en Babilonia.
El matrimonio sagrado o la sacra hierogamia que se representaba todos los años en el templo babilónico, no tenía una implicación moral ni es modelo de matrimonios terrestres, es un rito de fertilidad altamente estilizado con tonos litúrgicos.
Su leyenda
Ishtar (o Inanna), era señora del firmamento, poderosa diosa del amor y de la guerra. Su primer esposo fue su hermano Tammuz. Al morir Tammuz, Ishtar descendió a los infiernos para arrancarle a su hermana, la terrible Erskigal, el poder sobre la vida y la muerte.
Después de darle instrucciones a su sirviente Papsukal, de ir a rescatarla si no regresaba, Ishtar descendió a la tierra de las tinieblas. Comenzó valiente y desafiante, gritando al portero que abriera la puerta antes que la echase abajo. Pero en cada una de las siete puertas se iba despojando de una de sus prendas, y con ellas de su poder, hasta que llegó desnuda e indefensa ante Ereskigal, que la mató y colgó su cuerpo en un clavo.
Con su muerte, todo el mundo comenzó a languidecer. Pero el fiel Papusukal llegó hasta los dioses y les pidió que creasen un ser capaz de entrar en el mundo de los muertos y resucitase a Ishtar con la comida y el agua de la vida. Así es como Ishtar volvió a la vida, pero tenía que pagar el precio: durante seis meses del año, Tammuz debe vivir en el mundo de los muertos. Mientras está allí, Ishtar ha de lamentar su pérdida; en primavera, vuelve a salir y todos se llenan de gozo.
Fuente:es.geocities.com/corte_de_lucifer/Textos/Articulos/Mujeres_Diosas/ishtar.html
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