Mundo Oculto

¿Un patrimonio exclusivo del nombre?


La gran mayoría de los científicos se inclina a considerar que la comunicación de las abejas debe quedar reducida a términos sensoriales, pero hay que aclarar que son muy pocos los que se atreven a librarse de la ortodoxia en materia de investigación científica.
Sin embargo, existen investigaciones más reveladoras de la posibilidad de facultades paranormales en ciertos animales. En la Unión Soviética se llevaron a cabo investigaciones con perros. El investigador que realizó las experiencias fue el célebre fisiólogo Bechterew. Las experimentaciones llevaron varios años, pero el citado científico publicó un informe detallado de los hallazgos que se obtuvieron en aquellos años de estudio. En dicho informe Bechterew admitía que el pensamiento de las personas que se hallaban vinculadas a las pruebas que se llevaron a cabo con los perros había influido claramente en el comportamiento de los animales, sin la intervención de los sentidos conocidos y de manera directa.
En el año 1927, cuando Rhine se hace cargo de las investigaciones en la Universidad de Duke y se dispone a experimentar con el famoso profesor McDougall, deciden hacer un viaje para entrevistarse con la propietaria de una potranca. La propietaria del animal había llevado a cabo un riguroso adiestramiento, que consistió en enseñarle a la potranca a deletrear respuestas por medio de su hocico, ésta señalaba las letras ubicadas en un aparato especialmente diseñado. A partir de este momento, se sucedieron investigaciones utilizando caballos. Después de los experimentos que Rhine y sus colaboradores llevaron a cabo, se elaboró un informe en el que se afirmaba que el citado animal poseía, al parecer, facultades paranormales.
Más tarde se llevaron a cabo experiencias en las que se utilizaron gatos. Los resultados no fueron espectaculares, pero sí arrojaron evidencias que permitieron afirmar a los investigadores que los gatos habían experimentado de algún modo la influencia de fenómenos paranormales.
Aunque no fue posible determinar si los gatos realmente poseían facultades paranormales o si se trataba de un simple efecto de transmisión de facultades extrasensoriales, por parte de las personas que experimentaban con ellos.
Investigaciones con perro
Alrededor del año 1950 se llevaron a cabo importantes investigaciones en el Laboratorio de Parapsicología de Duke, se afirmaba que un perro llamado Chris era capaz de contestar a cualquier pregunta que se le hiciera. El animal contestaba tocando el brazo de su amo. Se realizaron demostraciones de todo tipo, tanto en privado como en público. En la gran mayoría de los casos el amo sabría las respuestas correctas. Los investigadores que se encontraban presentes no podían verificar ningún tipo de intervención de carácter sensorial, por medio de la cual, el amo del perro podía dar señales al animal para que dejase de tocarlo. El propietario del perro manifestó un gran interés para que se mantuvieran las investigaciones y en opinión de los investigadores, el caso debía de continuar siendo estudiado. Tres o cuatro años más tarde se le pidió al amo del perro que permitiera la aplicación de unos tests, la demanda de los investigadores tuvo una respuesta favorable. Las sesiones consistían en enseñarle al perro a acertar cartas de Experiencias Extrasensoriales (EPS). Al cabo de un tiempo, el perro podía acertar cartas cuyo signo era conocido por el sujeto que administraba la prueba. Se afirmó que se trataba de fenómenos telepáticos, y la mayor sorpresa se recibió cuando el animal acertaba en un cien por ciento en sus respuestas. Se pensó que el mismo propietario del perro fuera poseedor de facultades ESP. De manera que las hipótesis giraban en torno a la posibilidad de que el propietario del perro conociera los resultados de las pruebas por medio de sus facultades para la clarividencia y que luego transmitiera al perro lo que él adivinaba, a través de la percepción extrasensorial.
Las pruebas con Chris se siguieron repitiendo en 1957 y 1958, y los resultados siguieron siendo notables, las hipótesis sobre la casualidad fueron descartadas totalmente, llegándose a la conclusión de que se había logrado un éxito auténtico en las experiencias llevadas a cabo.
Así fueron otros resultados de experiencias realizadas con animales en laboratorios prestigiosos de todo el mundo, y téngase en cuenta, además, la infinidad de experiencias anecdóticas referentes a la orientación animal y otro tipo de hechos para los que aún no se han hallado explicaciones sensorias.
Algunos científicos opinan que es válida la hipótesis de que los seres humanos utilizan, sin saberlo, sus propias facultades extrasensoriales y que determinan ciertas influencias sobre los animales que son empleados en las experimentaciones científicas. Sin embargo, no es preciso abandonar la esperanza de exonerar a los animales las misteriosas facultades ESP. Sin llegar a adoptar esta postura hay que esperar a que exista un mayor progreso en las investigaciones actuales. Se registran con frecuencia innumerables casos de manifestaciones espontáneas de EPS en los animales. El caso de las palomas es curioso y digno de ser estudiado con rigor científico para llegar a demostrar nuestras hipótesis.
Si los próximos descubrimientos hicieran posible demostrar las hipótesis actuales, el camino se haría menos costoso y se podrían desvelar grandes misterios. Lo cierto es que no será fácil llevar las investigaciones sobre la ESP animal a una conclusión realmente positiva.
Toma nota
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