Mundo Oculto

Historia de un bote


Jove

-No podíamos achicar el agua… la bomba falló. Era responsabilidad de Leonardo, la bomba era su responsabilidad.
-Capitán, entienda queremos saber qué paso con Leonardo, José y Miguel. Dicen que usted sabe la verdad.
-Era su responsabilidad, le dije que le cambiase los platinos a la bomba, por eso tras cuatro horas de bombeo la máquina se detuvo…nosotros no podíamos con baldes sacar el agua… le di a los hombres la orden de abandonar el barco, subimos al bote salvavidas… nos encomendamos a la voluntad de los santos.
-¿Leonardo quedó en el barco?
-No, él se vino con nosotros… éramos Miguel, Ramiro, José, Leonardo y yo.
-¿Ramiro se ahogó?
-Murió de sed teniente…
-Entiendo que no querían el cadáver en el bote.
-Tomé su identificación, el anillo de bodas y la ropa para protegernos del sol, luego lo lancé el agua, lo vi hundirse, a las horas regresó a la superficie con el vientre inflado.
-¿Qué, entonces usted lo lanzó con vida al agua?
Quizás estaba desmayado por falta de agua, usted confundió su falta de fuerza con los signos de la muerte.
-A esa hora, creo que cualquiera hubiera confundido un moribundo con un cadáver. Qué más da, he cometido un mayor pecado.
-¿Leonardo también fue arrojado al mar?
-La bomba era su responsabilidad, por su culpa estábamos en el mar condenados a morirnos de sed.
-¿Qué paso con Leonardo?
-Un joven inteligente, encontró la manera de proporcionarnos agua; ató las puntas de su camisa y las estiró en un rincón del bote. Pensé que construía un techo para descansar la cabeza del sol, pero se sentó al lado y a las horas me tocó el hombro con alegría, en el fondo del bote protegido por la camisa había agua, de la que todos podíamos beber, nos
remojamos los labios con ella y dispusimos nuestras camisas de igual manera para aprovechar la humedad del ambiente.
-Le pregunté por Leonardo.
-Eso no es importante.
-¿Qué le dirá a su familia?
-Leonardo nos salvó la vida… usted teniente, tiene reloj en su casa, el tiempo pasa rápidamente cuando estamos ociosos, pero perdidos, con un sol abrasador en la espalda, el tiempo… el tiempo se detiene, cada segundo nos recuerda que estamos en medio de la nada, muriéndonos.
-No le entiendo.
-Fulgencio Estrada, capitán de "La Aurora" pequeño barco pesquero, se negó a responder más preguntas, quería descansar, alimentarse. En la noche pidió verduras, al igual que sus dos tripulantes sobrevivientes mostró repulsión por la carne, en la mañana de día 40 desde el naufragio lo llevaron de emergencia al hospital, se quejaba de terribles dolores abdominales. El médico de emergencia de turno informó la obstrucción de los intestinos, la radiografía indicaba un cuerpo extraño; un reloj.
El reloj de Leonardo – pensó el teniente y entonces sintió que no debía averiguar el destino de Leonardo. El hombre era culpable del naufragio y también de mantenerlos con vida.