Mundo Oculto

¡cambie su cama de lugar!

Según la geomancia china, que aplica los principios de la acupuntura oriental a las casas y los edificios, numerosos trastornos psicoemocionales, desde la ansiedad, la depresión y el estrés hasta la irritabilidad y el nerviosismo, se deben a la influencia energética que ejerce el lugar donde vivimos o trabajamos, sobre nuestro cuerpo, mente y emociones

EFE
Las cosas comenzaron a ir mal desde que Elena se trasladó a su nuevo apartamento. De ser una joven sana y alegre, pasó a ser una persona propensa a enfermar y a sentirse apática. Su energía y determinación naturales para seguir con su carrera universitaria comenzaron a desvanecerse. Curiosamente, su ánimo y salud empeoraban siempre que debía permanecer mucho tiempo en su casa. Gracias a un experto en terapias orientales, Elena descubrió que lo que deterioraba su vitalidad, armonía, optimismo y bienestar era su propia vivienda.
Después de cambiar el color de las paredes, la disposición de los muebles y la televisión en la sala, separar la nevera del calentador en la cocina, y alejar su cama de la viga que atraviesa su dormitorio, sintió un gran alivio y volvió a ser ella misma.
Ladrillos en armonía con la tierra
Sucede que de la armonía de una vivienda, su interior y su entorno con las fuerzas naturales, dependen de la convivencia matrimonial, la vitalidad o el estado de ánimo de una persona o grupo humano y de su situación económica; por ello "es importante diseñarla, decorarla, amueblarla, elegirla o armonizarla de modo que circulen por ella las energías de los elementos, lo que nos permite mantenernos sanos, prósperos y felices. Eso defienden los seguidores de la milenaria geomancia china o geobiología oriental, también conocida como “Feng shui” (viento y agua), una técnica terapéutica según la cual el lugar donde vivimos y trabajamos, así como la forma en que se distribuyen y decoran las habitaciones influyen en nuestra existencia.
Según los especialistas en geomancia, al igual que el cuerpo y la mente sufren trastornos y enfermedades, debido a los bloqueos que se producen en los canales o meridianos por donde circulan las energías naturales del organismo, los edificios y las casas pueden sufrir obstrucciones en las fuerzas telúricas que circulan por ellas, ocasionando desórdenes a sus moradores. "Para armonizar las energías que fluyen a través de la tierra y del cuerpo humano, hay que aplicar una serie de principios sobre la orientación, entorno y diseño de las casas, y relativos a la posición de los muebles y objetos que están dentro de ellas", explica el arquitecto Manuel Juan Reboredo Carbó, experto en geobiología oriental, afincado en Barcelona.
Cuidado con las viviendas tóxicas
¿Cuáles son los signos de una casa tóxica? Según el experto, cuando una persona siente un continuo malestar o falta de energía, cuando no puede concentrarse, cuando su ánimo flaquea o suele estar de mal humor, o si está siempre tensa e inquieta, duerme mal y se irrita a menudo, es muy probable que deba cambiar los colores, formas, muebles, luces y objetos de su casa para armonizarlos con las fuerzas naturales y recuperar el bienestar.
Salvo casos extremos, para "curar" una casa o cualquier lugar (oficina, despacho o jardín) desarmonizados, basta con efectuar unos pequeños cambios, que permiten transformar la vida de sus moradores en pocas semanas.
Los principios y herramientas de la geomancia, son antiguos y sencillos. “La base del sistema, creado hace más de 3.000 años, consiste en aprovechar las fuerzas de la naturaleza, favoreciendo la circulación del “chi”, la energía benéfica o "aliento de la vida", que fluye por todas partes y por cada rincón de un edificio, y contrarrestando la energía dañina que se le opone: el “sha”. Entre las herramientas claves del Feng shui figuran los espejos, la iluminación, las plantas y flores, las estructuras acuáticas, los objetos movidos por el viento y las obras de arte. Los colores, plantas, espejos, sonidos, muebles, adornos, luces y cristales empleados en la vivienda, así como la influencia del agua, la madera, el fuego, la tierra y el metal en el entorno, también son factores claves para restablecer y mantener la salud y la armonía.
Moverse en la casa como un pez en el agua
Según los especialistas en geomancia, una casa armoniosa debe estar distribuida de modo que nos hallemos como un pez en el agua y podamos recorrerla con los ojos cerrados, sin que nos estorbe nada; así circulará la energía dentro de ella. La vivienda debe tener forma de cuadrado, rectángulo u óvalo, para que las actividades de sus ocupantes no se vean afectadas negativamente, deben evitarse las aristas cortantes, ángulos, esquinas y líneas rectas, en beneficio de las formas redondeadas y curvas, por donde circula libremente la energía “chi”. Para disfrutar de una vivienda saludable hay algunas cosas que conviene evitar a toda costa, según Reboredo Carbó, por ejemplo, “hay que descartar las casas a las que apunten las esquinas de otra edificación, ángulos en punta o hileras de casas o antenas, las cuales se llaman "flechas secretas" y pueden dirigir el “sha” nocivo hacia el hogar, creando un entorno insalubre. También hay que huir de las situadas en un solar triangular, que den frente a un cruce en forma de T o al final de un callejón sin salida, o las que tengan frente a su puerta árboles, farolas, postes de teléfono, líneas eléctricas, columnas o cualquier otro obstáculo, que pueda bloquear la entrada de energía “chi”.
El entorno también cuenta
Según el experto, tampoco son favorables las casas que se hallan a la sombra de torres de alta tensión, chimeneas o depósitos de almacenaje, o con túneles de ferrocarril, atajos de carretera, puentes y otras construcciones que se dirijan hacia la vivienda. Para elegir la casa donde se va a vivir o el lugar donde se construirá, lo ideal es solicitar a un experto un estudio de las energías telúricas del terreno, ya que algunos elementos como las fallas geológicas, las corrientes de agua subterránea, los socavones de minas y las vetas de minerales, pueden afectar negativamente a quienes viven sobre ellos. “Hay que elegir los lugares positivos, donde soplen las brisas suaves en verano, y evitar los que son barridos por vientos fuertes, como las cumbres de las montañas o cerros: lugares que pueden ofrecer una buena vista pero que son desenergizantes e incluso pueden ocasionar enfermedades”, aconseja Reboredo.
Aspirinas para las habitaciones
Para arreglar la casa, de modo que las energías fluyan por ella, los expertos en geomancia aconsejan mantener el orden (cada cosa debe estar en su lugar, ya que el desorden y el desarreglo se trasmitirán a la vida de la persona) y evitar los bloqueos (las zonas de paso no deben estar obstruidas, los obstáculos dificultan la circulación energética). También es aconsejable usar y arreglar cada ambiente según su función: no es bueno que en el dormitorio, un lugar de recogimiento y recuperación de energía, se instalen equipos de música o el televisor, los cuales son adecuados para un lugar de esparcimiento como el salón. Además, el arquitecto Reboredo Carbó aconseja tener cuidado con los muebles muy antiguos ("tienen memoria" y pueden acumular las malas vibraciones de quienes los han usado). Para cada tipo de influencia, la geomancia propone un elemento de control, por ejemplo, los espejos se emplean para iluminar zonas sombrías, ampliar espacios y desviar el rumbo de la energía.
Claves para retener el "Chi"
Los móviles y campanillas sirven para dispersar y retener el “chi”, sus sonidos son beneficiosos, por lo que se aconseja situarlos en el hall de entrada, los pasillos o las esquinas.
Si el paisaje se compone de tejados puntiagudos su efecto puede contrarrestarse emplazando un estanque en el jardín, un recipiente con agua o una maceta en la ventana del piso. Un entorno de edificios altos, farolas, postes y árboles, puede compensarse instalando una pecera, con peces de colores, mientras que los tejados planos de las urbanizaciones pueden mejorarse plantando árboles o plantas que brinden un entorno verde a la edificación.