Mundo Oculto

Los extraterrestres: ¿ángeles o demonios?


Quienes dicen que los han visto, afirman, aseveran, juran y aseguran que los Ovnis son naves extraterrestres que surcan nuestros cielos, hay quienes dicen que son naves con forma de plato, de ahí que también se les conoce como Platillos Voladores. Pues bien, supongamos que existen y que son naves extraterrestres, entonces por razones lógicas esas naves tienen que ser tripuladas y tuvieron que ser construidas… Pero, ¿por quiénes y en qué mundo?... Otra interrogante más sería: ¿acaso las construyeron con la única intención de venir a la Tierra?... Si así fuera, para qué y por qué…
Son como los queremos imaginar
Obviamente que si esa es la intención de los extraterrestres y están más preparados y avanzados que nosotros en cuestiones tecnológicas, justo sería que trataran de comunicarse y decirnos sus razones e intenciones para con nosotros… Ellos seguramente iban a recibir un buen trato e incluso intercambiarían información sobre la creación de nuestro mundo y también sobre la manera de vivir que tenemos. Pues bien, todo esto es una mera suposición, porque ellos, los señores del espacio, por razones extrañas se niegan a contactarse verdaderamente con nosotros y de una manera abierta… Es por eso que no sabemos qué diablos quieren y lo peor es que tampoco cómo son, qué aspecto tienen y por más que queramos imaginárnoslos como ángeles de extraordinaria belleza, no podemos y los imaginamos según los han descrito algunos personajes fantasiosos.
En busca de ayuda cósmica y divina
Por ejemplo, H. G. Wells, un clásico de la literatura de ficción, describió en su libro LA GUERRA DE LOS MUNDOS a los extraterrestres como seres crueles, perversos, ambiciosos y de formas horribles y monstruosas para la estética terrestre, y por razones lógicas todos quienes los describen lo hacen guiados por su propia fantasía, la cual ya está contaminada por la primera descripción de que los extraterrestres son seres extraños y repugnantes. Sin embargo, en los últimos tiempos, cada vez son más numerosos los grupos de personas que elevan sus ojos al cielo en espera de algún ángel o ser celestial que ha de venir a salvarnos. Es como si el hombre comenzara a tomar conciencia de la enorme crisis que se avecina en nuestro mundo y hubiera llegado a la conclusión de que, por sí mismo, no es capaz de salir del laberinto en que se ha metido.
Una ansiada respuesta del cielo
Quizá por eso desde hace algunos años la mirada del hombre habría buscado en el cielo la señal de lo sobrenatural, la mística mano del Creador, o cuando menos sus ángeles portadores de esperanza. Hoy, para mucha gente los ángeles son los extraterrestres. Y lo triste es que nada nos induce a pensar así. De hecho, la experiencia nos habla de una conducta bien distinta por su parte, es decir, los extraterrestres se muestran curiosos o indiferentes ante nuestros problemas, “ellos” parecen moverse según sus propias motivaciones e intereses, ignorando o despreciando nuestras angustias y nuestros deseos. Si toman contacto con el hombre es para examinarlo, pesarlo, medirlo o extraerle contenido gástrico. Y tal vez sea lógico, no es lícito pensar que, de estar en su situación, nuestra atracción sería distinta. Por tal motivo no sabemos si el hablar de ángeles de bondad sea una ingenuidad o no, pero parece claro que los millones de personas que esperan anhelantes la muestra de esa supuesta fraternidad espacial lo hacen más movidos por su propia angustia que apoyados en alguna experiencia extraterrestre.
En busca de lo desconocido
Sin embargo, muchos otros aseguran que “ellos”, los extraterrestres, ya están aquí, posiblemente llevan tiempo mezclados entre nosotros. Hay suficientes datos para plantearse cuando menos la posibilidad de que así sea. Es materia a investigar en todos los sentidos, apasionadamente si se quiere, pero sin injustificadas esperanzas. La responsabilidad de los errores cometidos sobre este planeta es sólo nuestra y a nosotros compete remediarla, si es posible; si no lo es, aceptemos con dignidad sus consecuencias. Pero jamás podremos aceptar que otros seres de otros mundos vengan a juzgarnos, a castigarnos o a perdonarnos… Pero la gente está tan desesperada que busca en lo desconocido una respuesta que le ayude a corregir sus errores, porque a decir verdad el hombre ha ido destruyendo su propio planeta y ha convertido lo que era un paraíso en una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento. A eso le teme el hombre, a su propia destrucción, quizá por eso en su inconsciencia busca la ayuda cósmica.
En busca de la verdad
Tal vez por eso muchos testimonios están cambiando la apreciación, pues existen miles que confirman la presencia de los extraterrestres en nuestro planeta, pero ahora lo importante es saber si son ángeles o demonios… Porque para muchos son verdaderamente seres celestiales que vienen a salvarnos del pecado en que hemos caído, y para otros más, los extraterrestres son demonios que quieren destruirnos… Y POR TODO ESO NOS VOLVEMOS A PREGUNTAR: ¿CUÁL ES LA VERDAD?