Mundo Oculto

El arte de descifrar los sueños

Aparte de los sueños que en la vida resultan inalcanzables, los que nos recrean la noche están llenos de símbolos que nos hablan de nosotros mismos. Son esa ventana abierta por la que las emociones más profundas se pueden expresar sin barreras, sin los límites del pudor que mantenemos durante la vigilia. Un seguimiento exhaustivo de esas imágenes que cada uno representamos durante el sueño puede descifrarnos muchas incógnitas de nuestra vida...

EFE-REPORTAJES
Cuando se aborda el tema de la interpretación de los sueños hay que ser prudentes ante la amplísima bibliografía que hoy existe en el mercado, ya que cuando una persona lee algunos de estos libros sin ninguna orientación previa, especialmente los más comerciales, lo que suele obtener es, únicamente, una gran confusión. En ese momento hay que decidir qué actitud adoptar: olvidarse del tema y desechar los libros; quedarse con una orientación única; continuar su investigación con un análisis más pormenorizado y profundo de los textos, o comenzar una práctica comparativa y extraer sus propias conclusiones.
Otro de los puntos a tener en consideración es que las claves y los símbolos que aparecen en cada sueño tienen un sentido estrictamente personal, aunque se puedan establecer conexiones por razones culturales, por lo que la única persona auténticamente capaz de interpretar un sueño correctamente es la misma que lo ha tenido.
La asistencia de otra persona en la interpretación de un sueño se deberá hacer de forma organizada y poniendo en conexión a las dos.
En el campo científico y filosófico quien abrió la brecha más importante fue el suizo Carl Gustav Jung (1875-1961). Este científico se ocupó de dar un sentido trascendente a ese tiempo tan importante de nuestras vidas y en el que la mente inconsciente parece adquirir un lenguaje propio, a través del cual nos da a conocer parte de nuestros sentimientos y emociones más ignorados durante la vigilia.
Muchos de esos mensajes oníricos son la expresión de lo que nuestra cultura, nuestra educación o nuestro propio carácter nos impide expresar o resolver, y sólo mediante la inconsciencia del cuerpo la mente puede volar ligera y sin impedimento para ofrecernos las claves de nuestro ser más profundo.
Sueños de reajuste, satisfacción y premonitorios
A los sueños se les ha dividido en tres tipos fundamentales: de reajuste, de satisfacción y premonitorios.
Sueños de reajuste son aquellos en que las representaciones mentales surgen como consecuencia de roces, golpes o impedimentos en general que el cuerpo encuentra mientras se entrega a esa actividad inconsciente. Como ejemplo se puede citar el sueño de querer correr y no poder hacerlo porque las piernas se vuelven muy pesadas, que se corresponde con el impedimento que las sábanas nos ofrecen al sujetar nuestros pies.
En los sueños de reajuste también se puede apreciar la presencia de descargas energéticas acumuladas en algunos órganos como los ojos y ciertos músculos agarrotados durante la actividad cotidiana.
En el primer caso, todos hemos experimentado, en estado de vigilia, la tendencia del nervio óptico a compensar los fogonazos de un flash u otros excesos de intensidad lumínica cuando, por ejemplo, nos sentimos cegados por una luz potente, después incluso de haberse extinguido. Eso se produce porque la retina ha recibido una excitación superior a sus cotas de tolerancia y necesita equilibrarse antes de funcionar con normalidad. Por ello, solemos quedar sometidos al fenómeno de la luz, inexistente fuera de nosotros, y que muestra el color complementario al que aparecía en el primer impacto.
Éste es el fenómeno ejemplar que permite comprender lo que ocurre con los sueños producidos por una excitación sensorial interna. Se trata de sueños impregnados por la necesidad de reajuste de nuestros órganos vitales sobrecargados.
Los sueños de satisfacción son aquellos en que se lleva a cabo la realización de un deseo insatisfecho en nuestra actividad consciente. Encontramos ejemplos de ellos en los adolescentes que sueñan declarar sus sentimientos a la persona objeto de su enamoramiento y son felices juntos, mientras que en la vida consciente, posiblemente no haya mediado palabra entre ellos.
Sueños premonitorios para interpretar el futuro
En los sueños premonitorios se descubren cosas que se harán realidad en un futuro, partiendo de un deseo formulado en el pasado. Los sueños premonitorios suelen estar envueltos en un simbolismo más difícil de interpretar, puesto que no se refieren a experiencias pasadas. Se trata de mensajes que provienen del inconsciente y que, por lo general, nos advierten de peligros o de claves importantes para el desarrollo de nuestra personalidad.
Esta clase de sueños ha tenido siempre un gran valor en las culturas orientales y en las civilizaciones primitivas. En la nuestra han sido generalmente asociados a cuestiones religiosas y su existencia sólo se admitía en la vida de santos y profetas. Aunque, curiosamente, éstos se reconocen muchos años después de acontecida su muerte, por lo que estos sueños premonitorios quedan, en el mejor de los casos, como dudosas leyendas debidamente depuradas por los dogmas religiosos.
Para Jung, los sueños tenían una importancia terapéutica fundamental, y de entre ellos los que más valoraban eran precisamente los premonitorios. C.G. Jung veía en los sueños un cierto tipo de relación arquetípica con el inconsciente, de la que se podían obtener importantes guías y sugerencias para la vida del sujeto.
Estas figuras arquetípicas son modelos básicos de la mente humana, que se repiten a través de las manifestaciones culturales, desde la antigüedad, especialmente en los ritos, mitos y creencias más antiguas, así como en las vivencias religiosas, espirituales o psicológicas de la actualidad, los que Jung denominó el inconsciente colectivo.
Cada uno de estos arquetipos tiene una estructura básica determinada, en la que se apoya gran parte de los métodos de las artes adivinatorias desde la antigüedad hasta nuestros días. También ésta es la clave para entender los sueños premonitorios.
Dadas las características particulares de nuestra estructura biológica, de nuestra cultura, de nuestras creencias, y de las experiencias vividas, nos encontramos con requerimientos, tendencias y deseos involuntarios que nos llevarán a tomar una serie de decisiones y a ejecutar los actos correspondientes.
La razón de la conexión entre los sueños y el futuro es sencilla. Aquellos nos hablan de contenidos pulsionales inconscientes, de ocultas potencias, por donde encauzamos nuestras vidas ante el reto de posibilidades que el porvenir nos lanza. Sabiendo interpretar tales mensajes obtenemos una indicación clara de lo que nos preocupa y nos interesa en lo más profundo. Y ésa es la voluntad de poder de nuestra existencia individual.