Mundo Oculto

Huellas


-Lo vi por primera vez hace 15 días – le dice Francisco Salvatierra a Jorge Cantú al momento de cambio de turno – saltó la cerca, corrió a refugiarse tras el tanque de agua. Estaba agitado, está todo el tiempo agitado, sus ojos buscan en la oscuridad, intentan ver, pero nunca observan nada. Luego otro hombre salta – mientras narra esta parte de la historia, el rostro de Salvatierra tiene una mueca de terror – la cerca, no le veo el rostro, no puedo vérselo, porque siento que de mirarlo directamente voy a morirme del susto.
- ¿Eso es todas las noches?
- Sí, todas las noches.
- ¿Bebés en el trabajo?
- Soy un hombre del Señor… no consumo bebidas alcohólicas – especificó Salvatierra, sabiendo que Cantú no era un hombre de fe.
- ¿Eso es todo lo que pasa?
- El hombre oscuro, persigue al otro por todo el complejo. Lo alcanza, luego le atraviesa el pecho con un arma, creo un puñal.
- ¿Eso es todo?
- Nop… arrastra el cuerpo, hasta la cocina, lo parte y luego lo cocina, yo no he podido ver más, no tengo el estómago… me falta valor.
Cantú observa a Salvatierra con desprecio para indicarle que los años de servicio nocturno han acabado con su cordura, lamenta el quedarse esa noche a resguardar el local.
- Si al menos alguien cuidara esta noche – lamenta Cantú su mala suerte. Pide el arma y lo acompaña hasta la salida, luego cierra el complejo y se apresta para una noche de vigilia, sabe que el ladrón común no encontrará nada relevante en el local, algo que puede negociar.
Sabe que esa noche debe acabar con el rumor, ningún ente puede acabar con su felicidad, sus 20 años de felicidad, debe asegurarse que el pasado no ha regresado para aterrorizarlo.
Igual que hace 20 años, el hombre salta la cerca, se esconde tras el tanque de agua, a los minutos él salta el cerco, sabe lo que ocurrirá después, no lo ha olvidado, no necesita seguirlo por el complejo, ni ver cómo le da muerte, de la misma manera que hace 20 años, tampoco lo que hizo con el cuerpo en la cocina, no lo olvida, durante todos estos años no ha conseguido quitarse el sabor de la boca. Ve al hombre oscuro quitarse la ropa, enterrarla y luego correr desnudo hacia la cerca y saltarla.
Cantú decide destruir lo que quede de esa ropa enterrada hace 20 años para siempre, excava y no ve que el hombre oscuro salta de nuevo la cerca y se aproxima a él en silencio. Ha olvidado que el hombre gris es él, que regresó hace 20 años y encontró un hombre husmeando en el hoyo donde escondió la ropa, olvida que le dio muerte, que voces lejanas le impidieron desaparecerlo también, siempre tuvo la duda porque nadie notificó el hallazgo del cadáver, ahora comprenderá por qué el sabor de la carne del hombre destazado no se ha ido de su boca, tiene 20 años muerto… observa al hombre gris blandir el arma con la cual termina el ciclo y piensa que Dios juega a los dados y los lanza donde no podamos verlos.