Mundo Oculto

El oro y su magia curativa

Los alquimistas creían que el oro podía prolongar la vida hasta la eternidad y que quien deseara lograrlo debía comer siempre con platos y cubertería de este metal, así adquiriría la cualidad áurea de eternidad

Desde siempre, el oro ha sido el metal más valioso y más preciado por la gente de todo el mundo y quizá por su brillantez y pureza se pensó que era un metal que poseía magia. En la Edad Media el oro dio origen a la alquimia, sus sabios practicantes buscaban, por medio de la piedra filosofal, convertir en él a los metales comunes. Los alquimistas creían que el oro podía prolongar la vida hasta la eternidad y que quien deseara lograrlo debía comer siempre con platos y cubertería de este metal, así adquiriría la cualidad áurea de eternidad.
Fue entonces cuando se comenzaron a tejer supersticiones alrededor del oro, las cuales, hemos de hacer notar, son siempre benéficas. Se dice, por ejemplo, que al frotar un anillo de oro sobre las verrugas éstas desaparecen y se curan para siempre.
También se afirma que si se hacen pasar los cabellos por una argolla matrimonial de oro se da fin a la orzuela. Asimismo, para curar los ojos que tienen “aire” o alguna infección leve, se debe frotar el anillo nupcial nueve veces contra el ojo enfermo. Otras enfermedades oculares sanan haciendo pasar un pañuelo de seda por este anillo, para que adquiera las propiedades benéficas del metal, y frotándolo posteriormente en el ojo 12 veces en la mañana y 12 veces en la noche. Según una variante, una pieza cualquiera de oro puro puede hacer las veces del anillo marital, incluso se considera que portar un trocito de oro atraerá el favor de la fortuna y evitará la formación de úlceras en el cuerpo.
El agua de oro cura el “mal de ojo” en bebés, niños, animales domésticos y ganado. Se debe poner agua de un riachuelo en una cubeta de madera y luego colocar dentro un anillo de oro para que repose por un tiempo; el “ojeado” deberá ser rociado con esta agua y beber tres sorbos de ella.
Hasta en las orejas
Otra superstición indica que llevar arracadas de oro en las orejas protege de las enfermedades oculares. Antaño, los marinos creían que con llevar estos aretes no sólo no padecerían de los ojos, sino que jamás naufragarían. Durante la época de la reina Isabel I de Inglaterra, los marinos que llevaban arracadas de oro eran aquellos que ya había dado una vuelta completa al mundo. Se dice, finalmente, que los piratas usaban aros de oro para que cuando murieran hubiera dinero suficiente con qué pagar su entierro.