Mundo Oculto

Animales paranormales

Perros que saben cuando sus amos están de regreso, gatos que responden al teléfono cuando llama alguien que conocen, caballos que pueden encontrar el camino a su casa en un terreno desconocido, bestias que anticipan terremotos. Algunos aspectos del comportamiento de los animales sugieren que éstos disponen de formas de percepción que van más allá de lo explicable

EFE/REPORTAJES
Algunos de los seres vivos con los que estamos más en contacto y familiarizados, como las mascotas y los animales de granja, parecen poseer tres tipos de capacidades de percepción, que no se mencionan en los manuales veterinarios y que suelen generar escepticismo en los circuitos científicos establecidos: la telepatía, el sentido de la orientación y las premoniciones.
La existencia de estos fenómenos, ampliamente documentados pero poco estudiados, sugiere que ciertos poderes parapsicológicos humanos, ese “sexto sentido” del que se habla a veces, parecen más naturales cuando se les considera a la luz del comportamiento animal.
Esto afirma el prestigioso sabio británico Rupert Sheldrake, especializado en Ciencias Naturales, Filosofía, y Bioquímica, uno de los científicos más innovadores, según el cual "gran parte de lo que hoy nos parece sorprendente empezará a resultar normal cuando ampliemos nuestra idea acerca de lo que es la normalidad". Esto se aplica también al campo de la zoología.
El doctor Sheldrake ha explorado como pocos las diversas maneras en que nuestros animales de compañía nos pueden enseñar a cuestionar los límites del pensamiento científico convencional. Según el autor del libro "De perros que saben que sus amos están camino de casa", las misteriosas capacidades perceptivas de los animales no son ninguna novedad.
De la zoología a la parapsicología
“Hace siglos que la gente las viene observando y millones de dueños de animales domésticos las han experimentado personalmente. Pero al mismo tiempo, hay mucha gente que se siente obligada a negar esas capacidades o a trivializarlas. La ciencia institucional las ignora”, señala el sabio de Cambridge.
A continuación reflexiona: “Los animales domésticos son los que mejor conocemos, pero su comportamiento más sorprendente e inquietante se trata como algo carente de interés, ¿a qué se debe esto?”.
Durante cinco años, Sheldrake ha investigado la capacidad de percepción de los animales domésticos, con la ayudad de más de dos mil propietarios y entrenadores de animales, desde usuarios de perros para ciegos, busca y rescate, hasta jinetes, guardias de zoológicos, criadores de reptiles, pastores y granjeros.
El experto ha descubierto que los animales muestran varios tipos de comportamientos comunes, pero que no tienen explicación y sugieren la existencia de formas de percepción que escapan a la comprensión científica actual.
Por una lado está la telepatía: la capacidad de algunos perros, gatos y otros animales para saber cuándo sus amos están de camino a casa. En muchos casos estas anticipaciones resultan completamente inexplicables en términos de hábito, señales de la gente de la casa o audición de la aproximación de coches cuyo ruido les resulta familiar a los animales.
Según Sheldrake, “en experimentos con cintas de vídeo se ha visto que hay perros capaces de anticipar el regreso de sus amos en momentos escogidos al azar, aun cuando estén viajando en taxis u otros vehículos extraños para el animal”.
Hay animales de compañía que también responden telepáticamente a una variedad de otras intenciones humanas y reaccionan a llamadas telefónicas y órdenes silenciosas. Algunos saben cuándo está al teléfono una persona determinada, y otros reaccionan cuando su amo sufre o agoniza en un lugar lejano.
El enigma de las palomas mensajeras
Otra capacidad perceptiva animal inexplicada es el sentido de orientación. Las palomas mensajeras pueden encontrar el camino de regreso a su palomar a través de centenares de kilómetros de terreno desconocido. Las golondrinas migratorias europeas viajan miles de kilómetros hasta sus fuentes de alimentación en África, para regresar en primavera a sus tierras nativas, incluso al mismísimo edificio donde previamente habían anidado.
“Su capacidad para navegar hacia destinos lejanos sigue aún sin explicarse y es imposible entenderla en función del olfato ni de ninguno de los otros sentidos conocidos, ni siquiera de una suerte de brújula biológica”, señala Sheldrake.
Algunos gatos, perros, caballos y otros animales domesticados también encuentran su camino a casa desde lugares que desconocen y a muchos kilómetros de distancia. Parecen atraídos a su destino deseado como si una banda elástica invisible los mantuviera ligados a ese sitio.
“A veces los animales no vuelven a lugares --explica Sheldrake-- sino a ciertas personas. Hay perros capaces de encontrar a sus dueños que se han marchado sin ellos, en lugares lejanos en los que nunca han estado. El rastreo olfativo de la persona podría explicar algunos casos, cuando las distancias son cortas”, pero no cuando éstas son larguísimas, como a veces sucede.
Premoniciones en la granja
La tercera “facultad animal paranormal” son las premoniciones. Algunas perturbaciones de algunos animales antes de un seísmo pueden ser reacciones a sutiles cambios eléctricos, y los perros que alertan a sus amos epilépticos de ataque inmediato pueden advertir sus leves temblores musculares u olores insólitos.
“Pero hay otras premoniciones que parecen implicar presentimientos que desafían nuestros supuestos usuales acerca de la separación entre pasado, presente y futuro”, dice Sheldrake.
Un vecino de Birmingham, en el Reino Unido, cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial, “cuando los alemanes bombardeaban Londres, su perra acostumbraba ir a la puerta y ladrar para salir; entonces se podía apostar que a los diez minutos sonarían las sirenas anunciando un ataque aéreo. Nunca se equivocó”.
El doctor Sheldrake ha reunido más de veinte relatos de perros que emitían advertencias de ataques desde el aire antes de que sonaran las sirenas oficiales: algunos con gemidos, otros ladrando. Algunos canes se escondían y otros conducían a sus amos a los refugios antiaéreos o al sótano de su casa.
Durante la contienda, también los gatos anticiparon bombardeos, mostrándose agitados o escondiéndose, incluso una hora antes del ataque. Asimismo, hay testimonios de perros que sentían la llegada inminente de los cohetes V2 alemanes, imposibles de oír incluso para el agudo oído canino, debido al diseño silencioso y supersónico de esta arma.