Mundo Oculto

La adoración de las calaveras

Fiesta pagana reúne a miles de devotosen La Paz, Bolivia

La Paz/EFE -Miles de bolivianos se volcaron al cementerio más grande de La Paz para celebrar el “Día de las Ñatitas”, una fiesta pagana de culto a las calaveras que son tratadas con una familiaridad macabra.
La celebración, cuyo origen se remonta al parecer al antiguo imperio andino de Tiwanaku donde se conservaban las cabezas de los antepasados, convocó a una multitud que llegó con los cráneos de familiares y desconocidos hasta el camposanto de la capital paceña.
La fiesta de las “ñatitas”, llamadas así por la forma chata de la parte frontal del cráneo, ha sido admitida por la Iglesia católica con reparos a la vista del constante aumento de los creyentes en la ciudad que ha recibido la tradición por la migración campesina.
La bendición de los cráneos
Los devotos de la fiesta atiborraron la capilla del cementerio para pedir la bendición de los cráneos adornados debidamente para un día fiesta, y contar historias sobre los milagros y la protección que recibieron de esos objetos en momentos conflictivos de su vida.
La fiesta se extendió por toda la necrópolis donde el carácter penoso de la muerte dio paso a los ritos religiosos en los que se reza, se invita a comida y alcohol y se cantan serenatas a las calaveras cuando menos.
A otras incluso les organizan grandes fiestas conocidas como “prestes”, a las que asisten centenares de personas.
Con una macabra y aterradora familiaridad, los devotos conviven en sus casas con las calaveras, las han bautizado, conversan con ellas, las reúnen en parejas o grupos más grandes para que “se conozcan” y las han convertido en sus confidentes.
La creencia ha llegado a arraigarse en diversos sectores sociales de La Paz como se pudo comprobar hoy en la capilla donde Edson Rubín de Celis, un estudiante universitario de Medicina que sobresalió por su tez blanca en medio de la población de origen aymara, pidió como todos bendiciones para sus “ñatitas” Salvador y Magdalena.
“En la facultad, los mismos docentes nos dicen que las calaveras no sólo son objetos de estudio, sino algo más serio y por eso les encendemos velas y pedimos ayuda en esta carrera tan difícil”, dijo.
Otros optan por adorar los cráneos de sus familiares como Germán Vargas, que este año desenterró el cadáver de su hermana Yolanda, asesinada hace varios años, para llevarla a casa y rendirle hoy veneración con toda la familia.
Alberto, un joven que también murió asesinado hace 35 años, es la calavera venerada por Martha Cavana, cuyo padre obtuvo el cráneo en el hospital en el que trabaja después de que nadie recogiera los restos del fallecido.
“Las cabezas trofeo”
La veneración de los cráneos de gente que murió violentamente también tiene antecedentes en los antiguos pueblos andinos que rendían culto a “las cabezas trofeo” pertenecientes a familiares o las que decapitaban a enemigos, dijo a EFE la antropóloga Tania Patiño, que investiga la festividad para una tesis de grado. Las peticiones a las calaveras son de todo tipo, como se evidenció hoy cuando un jefe policial de la ciudad de El Alto reveló a un canal de televisión que usa una “ñatita” llamada Juanito para arrancar confesiones de los delincuentes. De otro lado, según Patiño, también es conocido que los ladrones utilizan sus propias calaveras para tener éxito en sus crímenes.
El sacerdote de la capilla del cementerio, Juan Fernández, lleva diez años atendiendo con reparos las masivas concentraciones que cada 8 de noviembre le piden su bendición. Según el religioso, su participación en estos ritos, reñidos con el catolicismo porque suponen la profanación de cadáveres, es para evitar que la gente sienta un rechazo de la Iglesia a su cultura. “Me pregunto qué puede pasar si rechazamos a tres mil o cuatro mil personas que llegan. No quiero crecimiento de resentidos”, dijo resignado al indicar que prefiere tener “un actitud prudente” porque “el acercamiento a Dios debe ser interno”, sin pensar en el tipo de ritos usados.