Mundo Oculto

Percepción a través del tacto


La definición literal de la derma-óptica o dermo-óptica es “vista de la piel”, pero esta explicación del fenómeno no es la más adecuada.
Por medio de la derma-óptica un vidente puede aprender a leer a través de sobres cerrados y opacos, y discernir el contenido de fotografías o cartas cerradas en aquellos. Este fenómeno también permite que un individuo perciba el color a través del tacto sin verlo con sus ojos.
Aunque estos hechos parezcan asombrosos, han ocurrido varias veces en la realidad. Durante dos años se llevaron a cabo en la Universidad Estatal de Georgia diversas investigaciones al respecto con técnicas sofisticadas. Los estudiantes del curso de Parasicología no sólo aprendieron rápidamente a distinguir el contenido de las fotos encerradas en un sobre, sino que consiguieron también manifestar las sensaciones táctiles y emocionales que reflejaba la situación que retrataban las fotos.
Históricamente, el concepto de derma-óptica no es nuevo. En las conferencias sobre sicología han asistido individuos que poseían esta capacidad. Los rusos también han investigado con personas capaces de dar lugar a este fenómeno. Una de las principales diferencias entre la derma-óptica, que aquí examinamos, y la estudiada históricamente, es que antes se creía que era un don que solamente poseían muy pocos seres humanos, mientras que hoy día se ha visto que la derma-óptica es una cualidad inherente a la raza humana.
En efecto, esta capacidad se halla en estado latente en toda la población mundial. Las investigaciones y los estudios realizados por un amplio sector de la población han demostrado de manera palpable que con el adiestramiento adecuado y el empleo de técnicas apropiadas, esta capacidad puede situarse primordialmente en las puntas de los dedos de todo individuo que obtenga la debida enseñanza.
Una mántica al servicio de la humanidad
La derma-óptica ofrece mucho a la humanidad, particularmente a los invidentes de nacimiento o a los que han perdido la visión después de nacer. En relación con la derma-óptica, hay que tratar a los videntes y a los individuos por separado, ya que las técnicas relativas a cada grupo en contacto con esta capacidad innata son algo diferentes.
Consideremos primero la derma-óptica con algo que afecta principalmente a los ciegos congénitos o a los que a causa de un trauma o una enfermedad se han quedado ciegos posteriormente. Enseñarle a un ciego de nacimiento a distinguir los colores es un asunto muy distinto del de enseñarle a una persona que al menos posee cierta idea de lo que significa el mundo del color. Esta diferencia se observa claramente al trabajar con estudiantes que se quedaron sin vista en su adolescencia o más tarde, en comparación con los estudiantes que son ciegos desde que nacieron.
Las únicas dificultades existentes cuando se trata de enseñar a distinguir los colores pueden resolverse si el estudiante recuerda qué imágenes les suscita el mundo del color. Este proceso es tarea pensada tanto para el instructor como para el estudiante. La paciencia y cierta facilidad para comunicar las ideas son la piedra de toque en que ha de apoyarse toda instrucción.
No intentamos enseñar aquí cómo hay que instruir al ciego en estas técnicas. La instrucción de la derma-óptica para los que no tienen el don de vista debe seguir un camino único. Sin embargo, resulta importante destacar algunos de los resultados obtenidos al aplicar variaciones de derma-óptica.
Por ejemplo, tenemos el caso de un joven invidente de nacimiento, al que llamaremos Paddy, Paddy pidió instrucción en las técnicas de derma-óptica después de hablar de ello con un amigo. Éste no sólo había aprendido a distinguir los colores por medio del tacto, sino también a percibir el contenido de las fotografías y clichés proyectado en los muros, así como el contenido de la prensa cotidiana. Todo ello gracias a la derma-óptica. El amigo de Paddy tenía, claro, una ventaja: perdió la visión a los trece años de edad y recordaba cómo eran los colores. También comprendía los diversos matices de un mismo color. Tras hablar con Paddy que a la sazón contaba con tan sólo 18 años, y explicarle que dos personas no suelen ver el color de la misma forma, empezó la instrucción y el entrenamiento. Se le dijo a Paddy que lo que la gente que ve considera un color no es más que un campo de energía que desprende unas vibraciones únicas para cada uno de los colores existentes.
De esta manera Paddy empezó a distinguir un color de otro y a aplicarle el nombre exacto; asimismo aprendió a describir el contenido de las fotografías empleando variaciones de la misma técnica. Ahora ante Paddy se abría un mundo nuevo, mundo que su mente no concebía anteriormente. Sin el don de la vista, la dimensión del color tiene significado e impotencia en su existencia.
Próximo artículo: Técnicas para el aprendizaje de la derma-óptica.
*Documentos de consulta de Magnolia. Parasicóloga. Te ayuda a resolver tus problemas en el amor, contra envidias, estudio, trabajo, limpieza de aura y protecciones. Lectura del tarot. Surtido de esencias y aceites esotéricos. Consultas confidenciales de lunes a sábado de 8 am a 6 pm. Iglesia Santa Ana 1/2c. Abajo, casa #2010. Teléfono: 2662262, 8778125.