Misterios y Enigmas

Angustias a causa de la envidia


Penélope

Envidia, del latín invidere, que significa “mirar en forma maliciosa”. También definida como tristeza o pesar por el bien ajeno, sin distinción de edad, raza, sexo o religión.
Celos, emulación, codicia. Ambicionar, anhelar, ansiar, desear, apetecer son sentimientos habituales en el ser humano. Sin embargo, en el caso de los envidiosos se debe agregar el interés, la mezquindad y la avaricia, todo en forma desmedida.
Son personas que no tienen reparo en nada, y lo más grave, es que a veces ni ellas se dan cuenta. ¿Cómo van a conocer su problema si se consideran seres perfectos y poderosos?
El envidioso subestima los atributos del envidiado, y con eso se vacía a sí mismo, afirman los especialistas en comportamiento humano y agregan: “es una expresión de intolerancia con la diferencia. Es agresividad, astucia, sagacidad, robo, rapiña… arrebatar al otro la cosa deseada es más importante que poseer un objeto análogo”.
Más suave, pero no por ello menos terminante, Santo Tomás de Aquino la definió como: “tristeza con relación a las cosas buenas del otro”. Los ocultistas la definen como un sentimiento que surge a partir del intelecto, pero que no llega al corazón sino que se instala en el estómago, en el lugar del cuerpo que pide, que exige. La voracidad que despiertan las cosas que poseen los demás (sean materiales o espirituales) no se dirige hacia el órgano del amor, el corazón, sino que va directamente rumbo a los intestinos.
La envidia no es apetito, es hambre, hambre de tener lo que posee el otro. Es hambre con odio, con rencor desesperado, eso es lo que llamamos lisa y llanamente envidia.

Cuando todo nos va bien
¿Y en qué circunstancia surge esta actitud tan poco noble? ¿Cuándo alguien está arruinado, fundido, enterrado hasta el cuello tratando de tomar una bocanada de oxígeno para salir de una situación adversa? No, todo lo contrario, la envidia de los demás aparece cuando todo nos va bien.
Por eso es que sentirse bien puede transformarse en una desgracia, ya que en ese estado es que lo verán más y, a propósito o no, le echarán un mal de ojo.
Hay situaciones en las se puede implementarse una actitud preventiva, pero cuando el daño ya está hecho no hay otra alternativa para limpiarnos, sino aplicar una terapia curativa. Aunque ambos apuntan a lo mismo, son dos procedimientos distintos. Si bien “el mal de ojo” perjudica a quien lo recibe, a la larga es más peligroso para quien lo realiza, ya que se acostumbra a vivir con la codicia. Además de la amargura crónica, lo mínimo que puede surgir es una tremenda úlcera, ya que es el estómago donde ha anidado tanto rencor.
Por eso es que para un mismo problema, no es necesario encerrarse en una única solución: es fundamental que usted sienta que lo que está llevando a cabo será positivo, de su agrado y para una solución verdadera y definitiva.

Estamos expuestos al ataque de los envidiosos
La envidia lentamente mortifica. Todo ser humano por muy fuerte que se considere está expuesto al ataque de los envidiosos. En mi caso, a pesar de poseer amplios mecanismos de defensa por mi condición de parapsicóloga tengo muchos que me estiman y aprecian, pero también he descubierto a uno de mis vecinos más cercanos, “militantes cristianos”, frecuentemente con una Biblia bajo el brazo, queriéndome destruir por medio de fetichismo asqueroso y barato.
Hay de aquel que sabiendo hacer lo bueno, hace lo malo, será mayor el castigo de mi Padre que está en el cielo. Por eso, a mi vecino mal intencionado del cielo no le caen más que desgracias, porque mi mayor defensa personal viene de lo alto. Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Amigo lector, si eso me ocurre a mí, usted tenga cuidado, porque la envidia es un mal que corroe a la sociedad de hoy en día.
El envidioso vive ansioso y angustiado por no tener lo que el otro posee. Se sentirá feliz hasta ver a su contrincante/envidiado caer.

*Textos de estudios de PENELOPE. Parapsicóloga especialista en la interpretación del Tarot y las cartas de los ángeles. Código 95703, Profesional School, Miami FL. Terapias alternativas para tu control mental y mejorar tu calidad de vida. Consejería en tus problemas laborales de negocios y sentimentales. Atiende de lunes a sábado de 9 de la mañana a 5 de la tarde, previa cita. Teléfonos: 2289-7207 / 8938-0153, Managua.