Misterios y Enigmas

Las flores y su poder emotivo


Magnolia

Desprende una energía más suave que la que proporcionan las intensas vibraciones de las hierbas, aunque no por ello menos peligrosa. Parte de esta fuerza se debe a que las flores se han integrado de tal manera en nuestra vida cotidiana, que han adquirido por sí mismas la categoría de símbolos emocionales.
No es extraño pues, que sean imprescindibles en las bodas y también en los funerales. En este sentido, talvez mantendrían algún punto en común con las piedras, ya que una flor o una piedra que ha sido regalada cuenta con poderes añadidos.
Practicar magia con las flores es muy fácil, y al mismo tiempo complejo, porque no hay reglas fijas para actuar. Al contrario de lo que sucede con las hierbas, que tienen una personalidad muy marcada, las flores son muy sensibles a cualquier cambio externo y su magia puede verse alterada muy fácilmente. Su forma de manifestarse es a través de los sentimientos que generan.
La manera de hacer magia con las flores se parece mucho a las hierbas, incluso muchas flores mantienen esta dualidad y pueden ser consideradas como hierbas y flores.
Cuando tratamos con flores es bueno utilizar capullos, porque mantienen sus poderes mágicos intactos y por el contrario, es menos aconsejable usar pétalos de flores secas porque han perdido parte de sus propiedades.
A veces, sin embargo, no hay más remedio que usar flores secas. No te preocupes por ello, no altera sustancialmente su poder.

A través de los cuatro elementos
Si quieres trabajar en conjunción con el elemento agua, lava los capullos de la flor y córtales el tallo; emplázalos en un vaso de agua y deja que pasen la noche bajo la luna llena. Si a la mañana siguiente bebes esa agua, recibirás sus propiedades mágicas.

A través del elemento aire, la magia funciona si escribes un ensalmo en un trozo de papel y lo colocas debajo del florero con una flor que esté en la onda de tu conjuro; cuando el capullo florezca se habrá completado la magia.
A través del elemento fuego, enciende una vela al lado de un vaso que contenga un capullo de la flor favorable a tus deseos; mantén el fuego encendido (es decir, ve sustituyendo la vela cada vez que se acabe), hasta que se abra el capullo.
A través de la tierra, planta una semilla transmitiéndole el deseo que quieres que se cumpla y cuando la planta germine, el deseo se habrá cumplido.
A continuación una breve lista de flores con las que puedes trabajar y emprender nuevos horizontes de bien. Azucena: fuerza, protección, purificación, aleja invitados no deseados. Girasol: trasmite coraje y fortaleza. Jazmín: autoestima y confianza en uno mismo, favorece el placer de los sentidos, atractivo personal. Lavanda: frescura y limpieza, aporta sentimientos de honestidad y franqueza. Lirio: reencarnación, contacto con un amor separado, coraje, sabiduría, alivio de la depresión.