Misterios y Enigmas

El encanto y misterios de la isla Ometepe


Ser originario de una isla como Ometepe o vivir en ella rodeados de cielo, volcanes, agua, naturaleza, fauna y habitantes amables es un encanto. Eso se puede experimentar ahora y lo testifican pobladores y turistas que la visitan.
Los originarios indígenas de la isla tuvieron una cosmovisión especial de todo lo que les rodeaba e hicieron de sus tierras una riqueza para compartir y un código de rituales que cumplir.
Sus tesoros
Aparte de la belleza natural, paradisíaca y milenaria de Ometepe, uno de los aspectos que más destaca para propios y extraños son sus estelas, petroglifos y cerámica. Estas piezas son ancestrales testimonio de la sabiduría de nuestros antepasados y del modo de ver al hombre, la naturaleza y el más allá. Según registros, esta isla ha sido habitada por diferentes culturas indígenas desde tiempos inmemoriales con una concentración étnica importante dada la calidad de la misma.
Para los antiguos habitantes de esta isla los volcanes constituían el santuario de los dioses, el Sol y la Luna.
En todo el territorio de la isla donde el concepto de orientación lo definen los volcanes, encontramos comunidades como Altagracia, Sabana o el Corozal Viejo, donde antiguamente se hacían ritos teniendo como fondo los imponentes volcanes llenos de grandeza, fuego, luz, temblores y magia.
Los petroglifos más enigmáticos y misteriosos se encuentran camino sinuoso hacia el volcán donde sólo se puede llegar finalmente a pie. Dentro de los tesoros arqueológicos más importantes se encuentra el calendario que está compuesto de 18 meses de 20 días y que podía predecir eclipses, movimientos celestes, inclusive catástrofes para los cuales se preparaban y ofrecían camino a la cumbre de los volcanes sacrificios humanos.
Sus misterios
Esta cultura estaba en su pleno apogeo a la llegada de los españoles, quienes tomaron posesión de ella en 1523, dentro de lo que llamaron “mar dulce” y para llegar hasta Ometepe, Gil González Dávila tuvo que traer una embarcación a lomo de indígenas esclavos desde el océano Pacífico. Pero al lado de la magnificencia de sus obras, cerámica, estelas, costumbres, política y religión hay otros aspectos que hacen de la historia e idiosincrasia de Ometepe un encanto, como es el de sus lagunas, entre ellas la del volcán Maderas de donde se asegura han salido bolas de luz, como ovnis o que es lugar de seres especiales que viven en sus entrañas.
Por otro lado están las historias de Chico Largo, quien fue un habitante alto, delgado y excéntrico, quien practicaba el chamanismo. Todo estaba bien con él, pero cuando las personas no cumplían lo pactado para sanarse u obtener otros beneficios, cobraba su cuenta convirtiendo a las personas en animales, para lo cual tenía un lugar asignado. Aún hoy el espectro de Chico largo es parte del subconsciente colectivo de los habitantes de Ometepe.
Ometepe se encuentra a 150 kilómetros de Managua. Su nombre en náhuatl quiere decir: “dos cerros” y es la isla más grande del mundo que tiene dos volcanes en agua dulce. En el reciente concurso de las 7 maravillas naturales del mundo quedó en el lugar 77, dentro de 440 participantes.
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