Misterios y Enigmas

El Corán entre la tradición y la modernidad

El libro sagrado del Islam, que cumple 1.400 años, sigue transmitiéndose por vía oral, aunque también se adapta a las nuevas tecnologías.

Hace 1.400 años el profeta Mahoma recibió las primeras revelaciones de lo que luego se convertiría en el Corán, el libro sagrado del Islam.
En un encuentro aterrador el profeta fue confrontado por el Ángel de la Revelación, quien le ordenó que recitara loas que se convertirían en las primeras palabras del Corán.
“Una interpretación secular de cualquier texto sagrado diría, por supuesto, que se trata de una creación humana”, explica el profesor Tim Winter, también conocido por su nombre musulmán Abdel Hakim Murad quien imparte conferencias sobre estudios islámicos en la Universidad de Cambridge en el Reino Unido.
“Pero según la interpretación tradicional, se trata de la palabra de Dios. No es una coautoría entre el profeta y Alá. Dios lo escribió todo”, agrega el estudioso.

Tradición oral con vida
Para comenzar, el Corán fue transmitido por vía oral por los seguidores de Mahoma, quienes se lo aprendieron de memoria.
La tradición oral ha seguido siendo una cuestión medular a la hora de analizar cómo los musulmanes se acercan a las escrituras sagradas.
En la actualidad, millones de niños memorizan el texto, pero las imágenes de pequeños arrodillados en fila en las madrassas, recitando los textos sin necesariamente comprender su significado, le ha dado una mala reputación al método de aprendizaje del Corán.
El profesor Winter explica que la mayoría de los musulmanes adultos agradecen que les hayan hecho memorizar el texto a la fuerza con una disciplina rigurosa.

Escribir el texto sagrado
Tras la muerte de Mahoma, 23 años después de la primera revelación, sus seguidores sintieron la necesidad de producir una versión escrita y estandarizada del texto.
La primera versión escrita del Corán se completó a poco más de un año de la muerte del profeta. Uno de los más antiguos fragmentos de las Escrituras que se conservan, data de fines del siglo VII o principios del VIII y forman parte de la colección de la Biblioteca Británica en Londres.
Aunque la caligrafía, que va de izquierda a derecha resulta poco familiar para quienes hablan árabe, el texto en sí es casi idéntico al que actualmente podría encontrarse en cualquier versión impresa del libro.

En el ciberespacio
En tiempos de internet, el Corán no se ha quedado rezagado. Hermosas recitaciones y facsímiles suntuosos están disponibles con tan sólo apretar un botón.
El imán Ajmal Masroor confiesa ser un geek, como se denomina en inglés a las personas obsesionadas con la informática.
“Si el profeta estuviera vivo, usaría la más moderna tecnología. Él fue el hombre más moderno de su tiempo”, comenta.
Masroor cree que no tiene nada de irreverente el hecho de que descargue de Internet versos del Corán y sus traducciones para consultarlas en su computadora o en su teléfono celular cuando las necesite.
“El hecho de sentirse atemorizado por el mundo moderno contradice al mensaje coránico de ser pertinente en cada momento”, concluye.

BBC Mundo