Misterios y Enigmas

El hombre y sus conflictos


El ser humano es considerado un enigma que forma parte de los misterios que encierra la vida, la naturaleza y el universo, estos últimos indiscutiblemente repercuten en el bienestar del alma o en conflictos que la envenenan.
Cuando las persona exteriorizamos nuestro sentir de una forma negativa hacia los demás, es sólo una muestra del conflicto que realmente asecha nuestro interior. Lamentablemente a veces uno no sabe reconocerlo o no lo acepta, porque siempre encuentra un culpable.
Los estudios gnósticos hablan del macro y microcosmo, que enseñan al ser humano a conducirse en la vida. Motivan que empiece un autodescubrimiento y autoconocimiento de envergadura universal, refirió el misionero Hugo Hernán Cardona Espinosa, del Instituto Cultural Gnóstica. Los estudios pueden detectar esos conflictos que lo perturban y lo vuelven miserable en su espiritualidad, agregó.
Los conflictos son todas esas sombras negativas que acechan nuestra paz interna y que no nos permiten convertirnos en el hombre real, bajo leyes, espiritualidad mental, psicológica y con valores. El negativismo nos mantiene atrapado con sus antivalores, dijo el Misionero.

Antivalores
La ira, la envidia, la fornicación, y el egoísmo son parte de esos antivalores que desatan los conflictos y que no dejan desarrollar al hombre en su misión universal. “El ego, los “yoes”, son parte de esos conflictos que repercuten en la actitud humana, “donde se pone primero yo, segundo yo y siempre yo”, enfatizó Cardona.
Muchas veces los conflictos se originan por pequeñeces que el hombre va acumulando y agrandando en su interior, alimentando así los antivalores o los siete pecados capitales, conocidos dentro de la religión tradicional como es: la gula, pereza, avaricia, envidia, ira y lujuria.
“Es importante que sepan que los antivalores que el ser humano desata en su interior lo afectan no sólo en su calidad de ser humano espiritual, sino que en salud, corporal, causando problemas como gastritis, úlcera estomacal entre otras enfermedades. Es una repercusión de la ley causa y efecto”, enfatizó Cardona.
Las antiguas teorías griegas registran los misterios universales que envuelven al ser y su entorno, razón por la cual hoy en día es estudiada para enseñar ese punto de partida con el propósito de que el hombre entienda que todo lo que existe a nuestro alrededor, como fenómenos sociales, políticos, religiosos y humanos en general, tienen un funcionalismo directo de lo que hay dentro de nuestro interior.

Camino hacia el positivismo
Para que exista una trasformación positiva en nuestro interior, los conflictos deben desaparecer desde el interior.
La Psicología Gnóstica, que se encarga del comportamiento universal, según el misionero, señala que el ser humano no debe continuar echándole la culpa de sus desgracias a los demás, debe tener claro que esos males llegan por nosotros mismos, por la acumulación de energía negativa, pero que uno no quiere reconocer.
¿Cómo arrancar los conflictos del alma?
Es de vital importancia que la persona que ha entrado en un conflicto interno con los ‘egos’ y ‘yoes’ exteriorizados por medio de sus sentidos que son el gusto, tacto, oído, olfato y vista, tenga presente que revertir lo negativo implica un proceso largo, es decir, una lucha constante donde la fuerza de voluntad debe reinar.
No es bueno darle rienda suelta al yoismo o pecados capitales que sólo atacan y consumen al hombre atrapado en esa negatividad. “Porque pobre no es el que no tiene nada, pobre es el que anhela mucho”, expresó Cardona.
Deben aprender a reconocer la miseria interior que los persigue día a día y que no los deja avanzar hacia la búsqueda del hombre real, partiendo de que ha tocado fondo con esa negatividad. “Por eso se dice que de los errores se aprende y no hay que cometerlos dos veces” añadió.
También señala como importante no culpar a la divinidad de nuestras desgracias personales, por ejemplo cuando decimos ¿por qué todo lo malo me pasa a mí?, ¿por qué me haces esto? No es bueno hacernos las víctimas.
Es bueno dividir la atención en dos aspectos: como observador y observado; a través del uso de los sentidos podemos detectar pequeños detalles que no parecen, pero que reflejan un conflicto, como gestos, expresiones, mirada y más.
Haciendo todo lo contrario a nuestras conductas conflictivas, podemos ayudar en gran medida con nuestra espiritualidad y paz interna, la cual tendrá resultados significativos en el prójimo.
Fuente: Instituto Cultural Gnóstica. Ubicada en la colonia Don Bosco. Teléfono: 83317976. Web: www.gnosisnicaragua.co.cc