Misterios y Enigmas

El dilema de la suerte


En el camino al éxito todos deseamos una dosis de buena suerte y cuando las cosas no acontecen de la mejor manera decimos: ¡qué mala suerte! A nuestro alrededor existen personas con mucha buena suerte, a las que todo se les facilita, todo les sale bien, son triunfadores, y otras las que para nada: todo les sale mal, tienen deudas, desempleo, fracasos en el amor o pasan los años y ven que su futuro es incierto. ¿Por qué se dan esos dos escenarios y qué hace la diferencia? Algunas personas piensan en fuerzas sobrenaturales, otras en oportunidades, en buenas y malas vibras o en el destino.
Todo humano viene a este mundo fechado, ubicado y con una carga genética definida, para poder desarrollarse en su entorno como un miembro más de la madre naturaleza. No es buena ni mala suerte nacer varón o hembra; de una u otra raza, todo depende del entorno y las oportunidades.
Para que una persona tenga un efectivo buen desarrollo en todos los campos de su vida, es decir, tenga suerte, se necesita que vaya conformando un equilibrio en sus capacidades físicas como un buen crecimiento y desarrollo, atención en salud, formación hogareña y académica, deportes y entretenimientos y un ambiente agradable. Es necesario acoplar la edad cronológica con la madurez, para que al presentarse los obstáculos los aborde como oportunidades de crecimiento y avance, sabiendo que nos encontramos en una sociedad multifacética y extremadamente competitiva. De todo esto depende, inicialmente, la buena o mala suerte.

La suerte racional
Hay una suerte fácil de entender y es cuando entre diez personas se rifa una cena para dos personas en un lujoso restaurante y alguien sale premiado; el asunto es, hasta cierto punto matemático y se llama cálculo de probabilidades. Lo mismo pasa con la lotería. El problema está cuando le ponemos la carga subjetiva y decimos: yo nunca me saco nada, pero si rifan una ‘garroteada’ yo me la gano. Otro tipo de suerte está relacionada con acciones externas a nuestra voluntad y que de alguna manera me torno sujeto u objeto, y calza como anillo al dedo y decimos: qué suerte tuve.
Todos sabemos que los jugadores de cartas, por lo menos, son expertos, estudian las jugadas y las actitudes o gestos de sus contrincantes para apostar y echar. Todo ese entrenamiento los lleva a la buena o la mala suerte. Un novato sabemos que de inmediato perderá todo su dinero ante una jauría de jugadores empedernidos. Muchos dicen, la mejor suerte es trabajar duro. Es cierto, pues quiere decir que aprovecha las oportunidades y les saca ventajas.
La mala suerte funciona cuando la persona pierde motivación, tiene problemas profundos o cree en hechos sobrenaturales negativos y poco a poco va siendo dominado y hasta explotado por éstos. Otras personas ponen su suerte en la fe o en Dios y dejan que ésta fluya según su santa voluntad. Desde el punto de vista auténtico esta visión tiene gran arraigo, pero desde el punto de vista costumbrista o conformista no es un buen sistema de atraer la buena suerte.

Suerte mágica
La suerte se relaciona con palabras, oraciones, objetos, números, acciones y hasta con la brujería. Generalmente se desea buena suerte en un trabajo, en el matrimonio, en un viaje, a un gobierno que se inicia y, siendo muy siniestros, también se desea la mala suerte, cuando las relaciones entre las personas son negativas, hay rencor o envidia. Se suelen acompañar los deseos de buena suerte con oraciones, velas o promesas a los santos; de igual manera llevamos una medalla, una cruz de Caravaca, un rosario, una pata de conejo, ponemos una herradura en la puerta o una planta que atraiga el dinero, un cuarzo o cualquier objeto que se les suele llamar amuletos. La numerología juega un papel importante en las culturas. Nosotros pensamos que el 7 es buen número, los orientales piensan que es el 8, cada quien puede tener su propio dígito y conozco dos personas célebres que se han sacado los premios importantes de la lotería mentalizando los números y han podido construir sus proyectos.

Buenas o malas vibras
Hay otro detalle importante en el asunto de la buena y la mala suerte y son la proyección de las energías. Hay personas que nacen con halo, encanto o dones y atraen a cierto tipo de personas y bienes, otras no. Es muy importante conocer el tipo de energía que tenemos y así adecuarla para que con un balance seamos realizadores de acciones exitosas o se quiten las negatividades que hacen que no logremos nuestras metas. Sabemos que la energía única está en Dios creador del Universo y que en cuanto más nos acerquemos a él, necesitamos menos de las criaturas y su entorno, tal como lo hacen los ascetas, maestros o avatares, pero ellos no llegaron al final sin pasar un proceso. Mientras tanto podemos usar oraciones, velas, sensores, objetos, cuarzos, liturgias o rituales, orientación de maestros, sacerdotes, pastores, para alcanzar la verdadera felicidad. Otras personas tenebrosas usan acciones parecidas para hacer el mal, pero éste siempre o al final sucumbe ante el bien o ante Dios mismo.

TOME NOTA. Francisco Picado Valle, trata su salud con medicina natural, plantas, acupuntura, masajes, sauna, regulación de su dieta y peso; orientación personal y balance de energías. Clínica de Terapias Naturales y Spa, antiguo cine Rex 75 v. al lago, mano derecha, T. 2244 2888 y 8861 7881 y en El Raizón, K. 20.2 carretera Masaya, T. 2279 9765 E-Mail: terapiasnat@yahoo.com