Misterios y Enigmas

Fe y suerte


A medida que el conocimiento se fue depurando, muchas creencias en temas sobrenaturales se desvirtuaron con la intervención de la ciencia. Muchas causas y efectos se han identificado como energías que existen en todo cuanto nos rodea, y aun dentro de nosotros mismos, comprobando así que no se deben a agentes milagrosos, sobrenaturales o divinos. Son vibraciones que influyen y transforman la materia, dándole nuevas formas de acción. Quedan muchas otras energías por descubrir, pero es saludable que cuantas se han podido definir, inciden en la conducta y comportamiento del hombre.
Entre estas misteriosas vibraciones y energías podría estar una que ha alentado al hombre en el cumplimiento de su destino. Es algo indefinible, más sutil e imponderable que cualquier otra, y es tal la fuerza de su acción, tan poderosa en el estímulo de todas las facultades, atributos y factores que adornan al hombre, que con mucha razón se ha dicho de ella que mueve montañas. Su intangible poder es evidente y arrollador, ha sido la última tabla de salvación cuando se cree que todo está perdido. Nunca pudo el hombre dejar de reverenciarla y adorarla, pero jamás se le ha podido dar forma, se trata de la fe.
Si consideramos que la suerte puede ser otra fuente de energía, capaz de cambiar la materia, ¿podrán imaginarse lo que pueden lograr unidas formando un poderoso binomio energético? Seguramente quien pudiera descubrir sus secretos y calcular su potencial lograría mucho poder. Hasta es posible que el mismo Creador se haya reservado la potestad y efecto de estas dos energías.
La fe, confianza en sí mismo
La fe se puede adquirir, pero sin llegar al extremo del fanatismo o el misticismo, donde podría adquirir características negativas. Traduciendo a un lenguaje más comprensible de acuerdo con las modernas teorías de la motivación, se puede decir que la fe es la confianza en sí mismo que alcanza a desarrollar un individuo y que puede lograr mediante entrenamiento. No así la suerte, porque es diferente e inaprensible. Ambas deciden el curso de los acontecimientos, el de los destinos individuales y la marcha del mundo. No están sometidas a ninguna ley que hayamos podido descubrir por el razonamiento o la experiencia, no entran tampoco en el engranaje de nuestras necesidades naturales, ni tienen justificación en las relaciones de causa y efecto que conocemos.
Nada tiene de extraño, pues, que el primer anhelo del hombre frente a sus estados vitales haya sido conciliarse con estas potencias desconocidas, halagarlas, tratar de hacerlas inofensivas a su acomodo y si fuera posible, domesticarlas en provecho propio. La fe por derecho está inmersa en el misticismo, se ubica cerca del espíritu o el alma. El medio de adquirirla o comunicarse con ella está en la oración.
La suerte en fusión con la superstición
La suerte se ha encariñado con la superstición, es decir, la desviación del sentimiento religioso. Nos lleva a creer en falsedades en busca del éxito y la felicidad. Aquí entra en juego su aliada, la fe, que respalda nuestros anhelos, pues a su vez es un notable sentimiento, tiene su instrumento sublime en la religión. La suerte tiende a trastornar nuestra vida con ambiciones personales. Pero ambas definen objetivos finales: la posesión de la felicidad o del éxito. Actuando en los niveles físicos, mentales y espirituales, resulta la configuración de dos grupos importantes en la humanidad: los que creen y los que no. Los científicos son a veces religiosos; los supersticiosos son casi siempre religiosos, y entre ellos están diseminados los que son diferentes o nunca han pensado en ello.
Nos colocamos entonces en tal o cual campo, pero en el fondo de todo ser humano se encuentra la tendencia a creer en la magia, la creencia de que se pueden producir por medios extraordinarios y ocultos efectos contrarios a las leyes naturales que nos afectan, pretendiendo así eludir su acción. Por extensión, el creyente, el ateo, el pagano, el cristiano, el mahometano, el budista, todo el mundo, permanecen obsesionados en la superstición y la magia a despecho de sus creencias particulares.
Independiente de su formación personal, procurará la ayuda y conciliación con las fuerzas benéficas, y buscará protegerse contra las maléficas, con prácticas tan antiguas como la misma humanidad y que ciertamente contradicen la pretensión de afirmar que no existe nada fuera de lo que es perceptible por los sentidos, y que la definición matemática y la ciencia experimental son los únicos medios de concebir la realidad.
TOME NOTA
Textos de estudio de la profesora PENÉLOPE. Parapsicóloga especialista en el tarot y las cartas de los ángeles. Terapias alternativas para tu control mental y mejorar tu calidad de vida. Consejería en tus problemas laborales, de negocios y sentimentales. (Código 95703, Profesional School, Miami, Florida). Atiende de lunes a sábado de nueve de la mañana a cinco de la tarde, previa cita. Teléfonos: 2897207, 9390153, Managua.