Martes

Los "maistros" jóvenes de la técnica automotriz


— Por Lisbeth García —

Serán especialistas en todo tipo de motores ;


;
Cuando uno va a un taller de mecánica automotriz, espera;
encontrarse con un montón de hombres "pasaditos" de peso y con;
sus buenos ańos de experiencia "bien pintados" en las arrugas,;
pero en "Transmisiones González" ocurre lo contrario, porque;
todos los "maistros" son jóvenes.;


En el taller se mezclan el olor a combustible y grasa, el;
ruido de los motores, con las risas y ocurrencias de los seis;
jóvenes que amablemente atienden a cada uno de los clientes;
que van en busca de "alivio", para las cajas de transmisiones;
automáticas de sus vehículos. Estas garantizan, mediante un;
sistema de válvulas a presión, el aceite que necesita el motor;
para lubricarse y funcionar.;


Muchos clientes miran con desconfianza a los muchachos, pero;
cuando oyen "rugir" sus máquinas reparadas por las expertas;
manos de los jóvenes, se van con una sonrisa en el rostro;
con la plena seguridad de que no van a hacer el cuadro en;
ningún lado.;


Luis Armando Martínez Derbyshires, de 19 ańos, ha saboreado;
muchas veces el placer que da hacer un buen trabajo. El es uno;
de los jóvenes "especialistas" del taller, ubicado de Montoya;
dos cuadras al Sur. Apenas llegó ahí hace ocho meses. ;


Era un humilde vendedor de periódicos "hasta que Dios y don;
Julio González", le dieron la oportunidad de trabajar en el;
taller, tras nueve ańos de repartir y anunciar a todo pulmón;
los periódicos del día para ayudar económicamente a su madre.;


ES SU VIDA Y PASION;


Todavía recuerda el día en que el dueńo, tras un ańo de;
entregarle el periódico cumplidamente antes de las seis de la;
mańana, le dijo que si quería aprender un oficio.;


El jovencito no quiso perder la oportunidad de aprender y;
ahora siente que la mecánica automotriz es su "vida y pasión".;


Y lo pone de manifiesto en cada una de las transmisiones que;
desarma, aunque una de ellas casi le cae encima. Recién había;
llegado al taller cuando intentó subirla él solito a la mesa;
de desarme, ayudado solamente por una cadena. Era un trabajo;
para dos persona, pero él no lo sabía. Se asustó mucho.;


Con la sinceridad características de los jóvenes, dice que aún;
le falta mucho que aprender para llegar a ser un especialista;
de los motores japoneses, americanos, europeos y coreanos que;
día a día pasan por sus manos, y que desarma y revisa en;
cuestión de tres horas.;


Labora once horas al día para lograr convertirse en un;
mecánico fino, pero eso no le impide ser un fiel novio y un;
excelente estudiante de quinto ańo del colegio Benjamín;
Zeledón.;


TRABAJO MUY DIFICIL;


Sus amigos le han dicho: "loco, buscate otra onda", pero "esa;
onda" le da réditos de 300 córdobas a la semana que no se;
ganaría en ningún otro lado, aunque, claro, lo importante para;
él es dominar la técnica automotriz de las cajas de;
transmisiones automáticas.;


El trabajo es difícil y cansado ciertamente, porque hay que;
cargar pesadas piezas, pero lo más difícil para los jóvenes es;
el penetrante olor a grasa que se acumula en sus cuerpos y que;
se le mete en las uńas, las que no podrían ser limpiadas ni;
con el más profundo de los manicures. ;


Hay días en que casi se tienen que bańar con diesel para;
lavarse. Una que otra novia ha resentido el olor. Fabiola Cano;
se lo ha dicho a Luis Armando muchas veces, "pero cuando uno;
quiere eso no importa" dijo el jovencito con un desenfado que;
contradecía el "no me gustan las entrevistas" con el que nos;
recibió. ;


José Antonio González huyó con ese pretexto. El es el hijo del;
dueńo y el que más sabe sobre transmisiones de vehículos. "Yo;
no sé nada" dijo, al tiempo que se escondía en el segundo piso;
de la bodega del taller.;


Pero luego bajó para ser partícipe de una de las tantas;
travesuras que los jóvenes del lugar protagonizan cuando;
alguien cumple ańos: quebrar un huevo y batirlo en la cabeza;
de sus amigos. En la celebración participó hasta don Julio,;
quien se ha contagiado de la juventud de sus pupilos.;