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Inicia juicio contra filipino que asesinó a 57 personas


MANILA / EFE

El heredero de uno de los clanes familiares más poderosos del sur de Filipinas se sentó ayer en el banquillo para ser juzgado por la matanza de 57 personas, que puso de relieve la impunidad con la que actúan los ejércitos privados en este país.
El juicio determinará la responsabilidad de Andal Ampatuan, hijo de uno de los mayores caciques de la isla de Mindanao, y a quien se acusa de capitanear al centenar de sicarios que el 23 de noviembre de 2009 secuestró y mandó a asesinar a un grupo de personas de un clan rival, incluidas a mujeres y a 32 periodistas que iban con ellas.
La vista, que fue aplazada hace una semana a petición de la defensa, comenzó rodeada de fuertes medidas de seguridad en una sala especial de una prisión situada a las afueras de Manila.
El primer testigo en declarar, un empleado del poderoso clan de los Ampatuan, explicó que pudo escuchar cómo los cabecillas de esta familia planearon meticulosamente seis días antes la matanza para dar un escarmiento a Ismail Mangudadatu, su principal rival político.
Cuando fueron secuestradas, las víctimas se dirigían a formalizar la candidatura de Mangudadatu a gobernador de la provincia de Maguindanao, cargo que la familia Ampatuan controlaba desde hacía años con la aquiescencia del gobierno central y la ayuda de su particular ejército de matones.

“Había que
matarlos a todos”
Lakmudin Saliao declaró en el estrado que el patriarca del clan y ex gobernador de Maguindanao, Andal Ampatuan, reunió a miembros prominentes de la familia para decidir cómo impedir que su rival político se convirtiera en el próximo gobernador de esta provincia de la isla de Mindanao y una de las más míseras del archipiélago.
Según la versión del primer testigo, durante esa conversación uno de los vástagos del cabeza de familia al que identificó como Andal Ampatuan, dijo al resto de los congregados que deshacerse del rival era “muy fácil” y propuso “matarlos a todos”.
El testigo explicó durante la vista que inicialmente el objetivo de los Ampatuan era asesinar al jefe del clan Mangudadatu, el día que se produjeron los hechos, optó por no unirse a la comitiva que tenía previsto presentar su candidatura a gobernador, un cargo que desempeña desde el pasado mayo.
El principal acusado y 16 policías vinculados al clan, los primeros que van a juicio de entre el total de 196 personas implicadas en la matanza, fueron conducidos al tribunal esposado y escoltado por decenas de agentes armados hasta los dientes.
El cacique del clan Ampatuan y otro de sus hijos, Zaldy, quien hasta su detención ocupó el cargo de gobernador de la Región Autónoma del Mindanao Musulmán, así como 25 miembros de la misma familia también están imputados.