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Aparecen dos víctimas de emboscada en México


OAXACA /AFP

Dos de los cuatro desaparecidos tras la emboscada a una caravana de paz en el sur de México, donde murieron un finlandés y una mexicana, regresaron ayer jueves y dijeron que dos periodistas que los acompañaban están vivos en la montaña.
“Los periodistas (de la revista Contralínea) están en el cerro, donde nos escondimos” después de la emboscada, dijo a la AFP David Vanegas, de 26 años, quien logró regresar junto a otro activista, Noé Bautista, de 27, tras caminar durante más de siete horas en la zona montañosa del estado de Oaxaca.
Hasta ahora se desconocen los motivos del ataque ni a qué grupo responden los atacantes.
Uno de los miembros de la revista Contralínea, el fotógrafo, tiene una herida en la pierna y sufrió una leve hemorragia, ya controlada, por un roce de bala, añadió Vanegas.
La tarde de ayer, un helicóptero de la Policía estatal partió de la localidad de Santiago Juxtlahuaca rumbo al punto en donde podrían estar resguardados los periodistas, constató la AFP.
En la aeronave viaja el padre de uno de los periodistas, quien había advertido que se internaría sólo en la zona bloqueada por hombres armados en busca de su hijo si las autoridades no lo apoyaban.
Ante la tardanza de las autoridades en ir a rescatar a los periodistas, la revista dijo en un comunicado que “si llegan a morir, será de hambre o sed”.
La organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) denunció el miércoles que “desde hace muchos años las autoridades de Oaxaca no se muestran dispuestas a investigar graves violaciones a los derechos humanos”.

Zona conflictiva
El gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, dijo el miércoles que desconocía por qué los extranjeros viajaron de forma “unilateral” hasta la conflictiva zona, que desde hace más de 30 años es escenario de luchas políticas y territoriales.
La violencia comenzó el martes, cuando una caravana con unos 40 activistas que se dirigía a San Juan Copala con alimentos y ayuda humanitaria, fue emboscada por hombres armados con fusiles.
No se ha podido esclarecer cuál es el grupo atacante, que mantiene aislado al pueblo indígena San Juan Copala, dividido en tres grupos indígenas, uno de ellos apoyado por grupos de izquierda y otro asociado al Partido de la Revolución Institucional (PRI, en el poder estatal).
Las disputas en el estado de Oaxaca han dejado 150 muertos en la última década.
Los disparos hicieron blanco en al menos tres vehículos y mataron al finlandés Jyri Jaakkola y a la mexicana Alberta Cariño. El activista finlandés murió al proteger a una compatriota que viajaba a su lado.
“Jyri me cubrió con su cuerpo para que no me pegaran las balas. Cuando me di cuenta, estaba lesionado porque tenía sangre en un costado y estaba inmóvil”, relató Meri Marjaana Mononen, de la ONG Unión Finlandesa por la Paz, a la AFP.
Jaakkola había llegado a México dos meses antes para impulsar programas ambientales y servir como observador de paz, según la ONG Vocal, para la cual trabajaba.
Era “una persona tímida, pero con curiosidad de la vida. Muy buen hombre. Dedicó su vida a buscar soluciones para el desarrollo sostenible”, describió Mononen, quien llegó a Oaxaca, capital del estado del mismo nombre, para reclamar ayuda para buscar a los desaparecidos.
A dos días del ataque, la Policía no conseguía llegar a San Juan Copala, a 300 km de la capital estatal, bloqueado desde comienzos de año por un grupo indígena rival.