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Miles duermen a la interperie en China


PEKÍN /AFP

El número de víctimas del sismo que golpeó el miércoles la remota provincia de Qinghai, en la meseta tibetana, en el noroeste de China, se eleva a 1.144, informó ayer viernes la agencia oficial China Nueva.
El precedente balance de víctimas en la provincia de Qinghai era de 791 muertos, tras encontrarse 31 cuerpos más, anunció la agencia oficial China Nueva.
El número de muertos puede aún aumentar, ya que hay centenares de personas desaparecidas.
El primer ministro Wen Jiabao, que llegó la noche del jueves a Jiegu, donde el 85% de los edificios se desplomaron, terminó su visita, mientras continuaba la búsqueda de supervivientes.
El jefe del gobierno chino dijo en declaraciones a la televisión que “China superará este desastre. Haremos todo lo posible por construir un nuevo Yushu”, la prefectura donde se encuentra Jiegu, cerca del epicentro del terremoto.
El sismo causó otros 65 muertos en la vecina provincia de Sechuan, ya devastada en 2008 por un fuerte terremoto, precisó la agencia semioficial China News Service.
Dos días después del sismo, la ayuda de urgencia empezaba a llegar ayer viernes a la zona devastada.

Miles a la
interperie
Los vehículos cargados de ayuda comenzaron a llegar a Jiegu, cerca del epicentro del terremoto que el miércoles asoló una zona de difícil acceso de la provincia de Qinghai, en la meseta tibetana.
Miles de supervivientes despertaron este viernes tras una segunda noche a la intemperie, con temperaturas que descienden hasta los cinco grados bajo cero, con hambre y rodeados del olor de cuerpos en descomposición.
El temblor --de magnitud 6,9 según el Instituto de Geofísica Estadounidense (USGS) y de 7,1 según las autoridades chinas-- se produjo a las 07H49 del miércoles (23H49 GMT del martes) y fue de una intensidad similar al que devastó Haití el pasado 12 de enero.
El canal de televisión CCTV transmitió imágenes de Wen escalando con dificultad, y con la ayuda de los socorristas, las montañas de escombros, o de rodillas, tratando de consolar a una mujer y a su hijo de etnia tibetana.
“La prioridad es salvar a la gente. No vamos a renunciar en tanto quede un rastro de esperanza”, dijo el jefe de gobierno en el cuartel general de ayuda, en Yushu, según la agencia.
Los socorristas, que los días anteriores excavaban a mano limpia, este viernes estaban equipados con material pesado, que sin embargo parece insuficiente ante la magnitud de la destrucción.