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Otro ataque “por error” de OTAN


KABUL /AFP
Al menos 27 civiles murieron el domingo en un bombardeo erróneo de la OTAN, se supo ayer lunes, causando la indignación del gobierno de Afganistán ante las fuerzas internacionales que realizan una vasta ofensiva contra los talibanes.
Por otro lado, en una nueva muestra de que la insurgencia sigue muy activa pese a ocho años de campaña militar internacional, un suicida mató este lunes a un influyente líder tribal afgano y a otras 13 personas en el este del país, indicó la policía.
Cuatro mujeres y un niño figuran entre los civiles muertos en el bombardeo de la OTAN contra tres vehículos donde iban personas tomadas erróneamente por insurgentes talibanes.
En un comunicado, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN, reconoció el ataque, en la provincia de Oruzgán, asegurando que estaba dirigido contra presuntos insurgentes y prometió una “investigación inmediata”.
Su comandante, el general estadounidense Stanley McChrystal, expresó su “extrema tristeza por la pérdida de vidas inocentes”.
Un comunicado del consejo de ministros afganos, presidido por el jefe del Estado, Hamid Karzai, calificó de “injustificable” el ataque.
“Según los primeros elementos, la OTAN disparó el domingo contra un convoy de tres vehículos (...) matando al menos a 27 civiles, entre los cuales cuatro mujeres y un niño, e hiriendo a otras 12 personas”, indica el texto.

Nueve muertos, días antes
Este ataque se produce días después de que las fuerzas internacionales en Afganistán, en el marco de una amplia ofensiva antitalibán en el sur del país, causaran al menos la muerte de nueve civiles, tras el impacto de un cohete contra una vivienda. En esa ocasión, también McChrystal presentó sus excusas.
La coalición internacional, liderada por Estados Unidos, invadió Afganistán a fines de 2001, para derrocar al régimen islamista de los talibanes, que desde entonces reforzaron su resistencia contra la presencia de tropas extranjeras.
El incidente del domingo es el tercer “error” en bombardeos aéreos de la OTAN en la última semana.
El jueves pasado, un ataque aéreo de la Alianza Atlántica en la provincia norteña de Kunduz causó la muerte de siete policías afganos, según fuentes médicas y de la administración local.
El 15 de febrero, la OTAN reconoció que cinco civiles murieron accidentalmente y dos resultaron heridos, en un ataque aéreo en el sur del país.
La dificultad de terminar con la insurgencia quedó de nuevo manifiesta este lunes, cuando un suicida detonó la carga explosiva que llevaba en medio de una asamblea tradicional de jefes tribales en el distrito de Khogyani, en Nangarhar (este), según una fuente policial.
El portavoz de la policía, coronel Abdul Ghafur, dijo a la AFP que entre los fallecidos está Haji Zaman Ghamsharik, un jefe local de los insurgentes que combatieron a los soviéticos en los años 80 y que luego se convirtió en un líder tribal influyente.
Mientras tanto, la vasta ofensiva emprendida por 15,000 soldados afganos y de las fuerzas internacionales contra los talibanes en las regiones de Marjah y Nad Ali (sur) llegó este lunes a su noveno día.
La OTAN explicó que la resistencia de los talibanes es “determinada” en Marjah, y habló de “optimismo prudente” en la cercana región de Nad Ali, ante las “señales que indican un regreso a la normalidad”.