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Acusan a Irán en Consejo de Derechos Humanos de la ONU


GINEBRA /AFP
Los países occidentales acusaron ayer lunes al régimen de Irán de haber desencadenado una “sangrienta represión” contra la oposición tras las elecciones del año pasado, en una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.
Irán, que por primera vez se sometía al procedimiento de Examen Periódico Universal (EPU) del Consejo, recibió por su parte el apoyo incondicional de Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Brasil sugirió al gobierno iraní que inicie con sus ciudadanos el “diálogo respetuoso” que exige a sus interlocutores en la escena internacional.
El jefe de la delegación iraní, Mohamad Jabad Larijani, Secretario del Consejo Superior de Derechos Humanos de su país, abrió la sesión proclamando “el firme compromiso de Irán en favor de la promoción y la protección de los derechos humanos”.
El secretario de Estado adjunto norteamericano para los derechos humanos, Michael Posner, replicó “condenando firmemente la represión violenta e injusta de ciudadanos inocentes, que acabó con detenciones, heridos y muertos” en Irán.
El representante francés Jean-Baptiste Mattei denunció por su parte a las “autoridades iraníes que practican una represión sangrienta contra su propia población”.
Desde la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad en junio de 2009, cuestionada por fraude, “decenas de personas murieron, otras miles fueron detenidas, se dio cuenta de torturas y violaciones”, afirmó el diplomático francés.
Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia exhortaron al gobierno iraní a autorizar la entrada del relator de las Naciones Unidas sobre la tortura y de otros expertos de derechos humanos de la ONU, que llevan cinco años sin poder entrar en Irán.
Durante un encuentro el viernes pasado con la delegación iraní, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Navi Pillay pidió a Irán que acepte la visita de un equipo de expertos de su departamento.

Cese a ejecuciones de menores
Los occidentales también exigieron a Irán el cese de las ejecuciones de menores y denunciaron la “utilización desproporcionada” de la pena de muerte contra opositores políticos, la violencia contra las mujeres y la represión de la libertad de expresión.
También fue criticada la discriminación de las minorías religiosas, en particular la que sufre el bahaísmo, que cuenta 300,000 fieles.
“La sociedad iraní es un modelo de coexistencia amistosa y fraterna”, respondió Larijani, quien acusó a los países occidentales de usar los derechos humanos como “un instrumento político para ejercer presión” sobre Irán.
El régimen iraní recibió el apoyo de Nicaragua, Cuba y Venezuela, que saludaron sus “éxitos” en materia educativa y sanitaria.
Al igual que China y Rusia, el representante de Pakistán, que preside la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), se mostró más moderado, “alentando al gobierno iraní a tomar las medidas necesarias conformes a las leyes del país para asegurar la protección de los derechos de sus ciudadanos”.
En Qatar, la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton dijo temer que Irán se oriente hacia “una dictadura militar”.
Unos 200 iraníes se concentraron en la mañana del lunes frente a la sede de la ONU en Ginebra para denunciar “las ejecuciones, las torturas y las violaciones en las cárceles iraníes”.