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Turquía bajo agua


ESTAMBUL / AFP

Al menos 31 personas murieron el martes y el miércoles debido a inundaciones provocadas por lluvias torrenciales que se abatieron sobre Estanbul y el noroeste de Turquía, según fuentes oficiales.
El gobernador de Estanbul, Muammer Güler, cifró en 20 los muertos en la metrópolis turca de 12.5 millones de habitantes, solamente en la jornada del miércoles.
El balance oficial para Estambul y el noroeste del país entre martes y miércoles se eleva a 30 víctimas mortales.
El ministro de Interior, Besir Atalay, anunció, luego el descubrimiento de una nueva víctima en Estambul, que eran en total 31 personas las que fallecieron.
El presidente Abdulá Gul, citado por la agencia Anatolia, describió la situación como “la mayor inundación que haya conocido Estambul”, y aseguró que “todos los órganos del Estado están trabajando” para superar la contingencia.

Miles de damnificados
Al menos 1,800 viviendas fueron inundadas, afirmó la célula de crisis del Primer Ministro. Los daños fueron evaluados en 70 a 150 millones de dólares por las compañías aseguradoras, según Anatolia.
Unos 900 bomberos y rescatistas de Defensa Civil, utilizando unos 220 vehículos y 30 botes, fueron movilizados para socorrer a las personas atrapadas por las crecidas, afirmó el alcalde de Estambul.
La ministra griega de Relaciones Exteriores, Dora Bakoyannis, declaró el miércoles que Gracia estaba lista para enviar ayuda a Turquía.
Bakoyannis envió una carta a su homólogo turco, Ahmet Davutoglu, expresó su “respaldo a las familias de las víctimas”, indicó un comunicado ministerial.
“La Embajada de Grecia en Ankara informó a las autoridades que Atenas está lista para enviar toda la ayuda posible” para hacer frente al siniestro, concluyó el texto.
Aunque Atenas y Ankara continúan oponiéndose sobre temas de soberanía en el Mar Egeo, los dos vecinos iniciaron un proceso de normalización de sus relaciones en 1999, en ocasión del fuerte sismo que sacudió la capital griega, y concluyeron una serie de acuerdos económicos de cooperación en caso de catástrofes naturales.