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Talibanes bajo fuego de Otan


KUNDUZ/AFP

Un bombardeo de la OTAN contra camiones cisterna robados por los talibanes causó hasta 90 muertos el viernes en Afganistán, lo que llevó a la ONU, a la Alianza Atlántica y a Kabul a prometer una investigación aunque se desconozca el número de víctimas civiles.
El ejército alemán, al mando de las operaciones militares de la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) en la provincia norteña de Kunduz, donde se produjo el ataque aéreo, afirmó inicialmente que todas las víctimas eran insurgentes. Pero uno de sus portavoces en Berlín matizó diciendo que no estaban seguros de ello al “100%”.
Los aviones de la OTAN, cumpliendo órdenes de un oficial alemán, bombardearon dos camiones cisterna con combustible destinado a las fuerzas internacionales que fueron robados por los talibanes el jueves por la noche en una emboscada.
A media jornada, Mabubulá Sayedi, portavoz del gobierno de la provincia de Kunduz aseguró que “unas 90 personas” habían muerto, “en su mayoría talibanes”.
El presidente afgano Hamid Karzai dio cuenta de “90 muertos y heridos”, ordenó una investigación e hizo hincapié en que “atacar a civiles es en cualquier caso inaceptable”.
Poco después del bombardeo, un responsable de la policía local y el portavoz del ministerio de Sanidad afgano dieron a entender que el número de civiles “muertos o heridos” era alto porque los talibanes habían invitado a los lugareños a abastecerse de carburante de uno de los camiones varado en un río.
Civiles muertos y heridos
Entre 200 y 250 personas estaban alrededor de la cisterna cuando se produjo el ataque, aseguró en Kabul el portavoz del ministerio de Salud, Farid Rahil. “¡Desgraciadamente! Un gran número de civiles resultaron muertos y heridos”, agregó.
Estas declaraciones contradictorias ilustran el malestar provocado por este ataque aéreo en pleno proceso de recuento de las papeletas de las elecciones presidenciales del 20 de agosto.