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Denuncian “sabotajes” en Francia


Las negociaciones sobre los regímenes de pensiones para poner fin a la huelga de los transportes públicos en Francia, que cumplió ocho días, se iniciaron este miércoles en un clima tenso provocado por actos de “sabotaje”.
Al término de esta primera reunión, el sindicato mayoritario en la estatal empresa de ferrocarriles SNCF, la CGT-ferroviarios, estimó que “se habían marcado los primeros puntos”.
La CFTC y la CFE-CGC ferroviarios, el quinto y el octavo sindicato en la SNCF respectivamente, llamaron al fin de la huelga, y la UNSA (tercer sindicato) dijo esperar una “neta reanudación” del trabajo.
La presidenta de la SNCF, Anne-Marie Idrac, que anunció “compromisos inmediatos”, se declaró “satisfecha”.
Estas primeras conversaciones tripartitas entre sindicatos, gobierno y patronal se abrieron por la mañana con la RATP (transporte de la región de París) y en la tarde con la SNCF.
Entre las medidas barajadas se encuentran posibles aumentos salariales o la creación de sistemas complementarios de jubilación para compensar la prolongación del tiempo de cotización, de 37.5 a 40 años, una medida en la que el gobierno no quiere echarse atrás.
El martes, el presidente francés Nicolas Sarkozy reiteró que “no cederá” en la reforma de regímenes especiales de jubilación, y pidió una rápida reanudación del trabajo.
Los sindicatos están de acuerdo para el diálogo, en vista del creciente enfado de los usuarios, mientras los responsables económicos multiplican los mensajes alarmantes sobre las consecuencias de la huelga. Pero aún queda un núcleo de huelguistas que desean una radicalización del conflicto.
Este miércoles en la mañana, la dirección de la SNCF denunció una “acción coordinada de sabotaje”, como el incendio de cables o la desconexión del dispositivo de señalización para dificultar “el reinicio del tráfico”.
Los sindicatos denunciaron estos actos que “desnaturalizan” la huelga. El principal de ellos, la Confederación General del Trabajo (CGT), dijo que se trataba de “actos incalificables cometidos por cobardes”.
Durante el Consejo de ministros, Sarkozy pidió que se localice cuanto antes a los culpables y “se les castigue con la mayor severidad”, según un participante.