Internacionales

Asamblea Constituyente se tambalea en Bolivia

* Fracasa nuevo intento de reanudar sesiones tras tres meses de receso forzado

La Asamblea Constituyente de Bolivia fracasó en un nuevo intento de reanudar sesiones tras tres meses de receso forzado, a raíz de un clima de violencia e intimidación por demandas de grupos civiles opositores de la sureña Sucre e indígenas pro oficialistas, sumadas a pugnas regionales.
El vicepresidente del foro deliberativo, Roberto Aguilar, anunció que se determinó dejar sin efecto la convocatoria para reiniciar el trabajo, suspendido en el mes de agosto por las disputas por la sede de gobierno, actualmente en La Paz pero que es pretendida por Sucre.
La pugna de La Paz y Sucre por la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo ha sido uno de los principales factores para que la Asamblea, instalada en agosto de 2006, no haya podido aprobar ni un artículo de la nueva Constitución y se halle con las manos atadas, a menos de un mes de acabar el tiempo fatal para el que fue convocada.
Aguilar, de filas del gubernamental Movimiento Al Socialismo (MAS), dijo que hay un clima de “confrontación” en las calles de Sucre --sede de la Asamblea--, por la presencia de centenares de universitarios y empleados municipales que buscan que ésta tramite el tema de la capitalidad, y que se enfrentan a campesinos e indígenas oficialistas.
Las organizaciones civiles de Sucre, donde Bolivia se fundó en 1825, exigen a los 255 asambleístas discutir su centenario reclamo de recuperar para sí la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, cedidos a La Paz hace un siglo tras una guerra civil.
Los campesinos, que respaldan la idea del gobierno de Evo Morales de que los poderes permanezcan en La Paz, han anunciado un corte de rutas de acceso a Sucre, y en su oposición han protagonizado entre el martes y el miércoles choques físicos e incidentes callejeros con los grupos sucreños.
Este miércoles, estudiantes y funcionarios estatales sucreños expulsaron por la fuerza a campesinos alojados en aulas de un instituto de maestros de Sucre.
Los indígenas habían sido golpeados el martes por universitarios, mujeres y funcionarios afines a las organizaciones civiles de derecha, quienes lanzaron insultos de corte racista, según reporte de emisoras locales.
En ese contexto, la Asamblea no encuentra un clima adecuado para sesionar, tras tres intentos desde la semana pasada por restablecer sus actividades.
Desde el cierre temporal de la Asamblea en agosto, debido al mismo clima de violencia que hoy impera, los partidos políticos del oficialismo y de la oposición han desplegado infructuosos esfuerzos por allanar fórmulas de consenso para destrabar visiones confrontadas no solamente por las disputas entre estas dos regiones, sino a otras demandas.
Aún persisten diferencias entre el pedido de cinco regiones opositoras --las más poderosas económicamente-- que piden autonomías territoriales, para desconcentrar roles administrativos y financieros centralizados en La Paz, un anhelo rechazado por el gobierno de Evo Morales.
Los indígenas --el principal brazo político de mandatario, el primer indio en ocupar el cargo en 182 años de historia republicana de Bolivia-- demandan por su lado autonomía para los 36 etnias y grupos aborígenes que viven en el país, particularmente aymaras, quechuas y guaraníes, que no es del agrado de los prefectos de los cinco departamentos.