Internacionales

Nuevo giro en caso “Valérie Plame”

* Afirma que fue inducido por el presidente y otros funcionarios a difundir datos falsos sobre la ex agente de la CIA

El ex portavoz de George W. Bush, Scott McClellan, acusó al presidente estadounidense de haber contribuido a propagar falsa información en el caso Valérie Plame, un escándalo relacionado con la justificación de la guerra en Irak.
En un libro que aparecerá en abril, el ex portavoz afirma que entre 2003 y 2006 fue inducido, sin saberlo, por Bush y otros altos funcionarios a difundir datos falsos concernientes a la filtración informativa sobre la identidad de una agente de la CIA (un delito federal en Estados Unidos), entre ellos negar que los asesores de la Casa Blanca Karl Rove y Lewis “Scooter” Libby tuvieran algo que ver con dicha fuga.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, negó firmemente que Bush haya mentido a McClellan: “El presidente jamás suministró informaciones inexactas a sus portavoces” para confundir a los periodistas”, dijo Fratto.
El caso se remonta a 2003, cuando el ex embajador Joseph Wilson cuestionó una de las principales justificaciones del gobierno para declarar la guerra a Irak en marzo de 2003: que el entonces presidente iraquí Saddam Hussein intentó dotarse de uranio en Níger para producir armas atómicas.
La opinión pública supo algunos días después, también por la prensa, que Wilson era el marido de Valerie Plame, agente de la CIA, lo que sugería que pudo investigar el tema para la propia CIA en 2002 gracias a sus relaciones personales.
En Estados Unidos, revelar la identidad de un agente secreto es ilegal.
La sospecha de que la fuga informativa pudo ser organizada por la Casa Blanca provocó un escándalo en momentos cuando se multiplicaban las dudas sobre el argumento empleado por el gobierno para declarar la guerra a Irak.
En aquel entonces, sin embargo, Scott McClellan desmintió cualquier involucramiento de los principales asesores del presidente, Karl Rowe y Lewis “Scooter” Libby, y del vicepresidente Dick Cheney en la revelación del nombre de Plame.
“El hombre más poderoso del mundo me pidió que hablara en su nombre y recuperara la credibilidad que había perdido después de que no se descubriera ningún arma de destrucción masiva en Irak”, escribe McClellan en un pasaje de su libro difundido en el sitio de internet de su editor, Public Affairs.
“Me encontré entonces en la sala de prensa de la Casa Blanca bajo la luz de las cámaras durante cerca de dos semanas disculpando públicamente a dos de los principales asesores de la Casa Blanca: Karl Rowe y Scooter Libby”.
“Había un problema. (Todo eso) no era verdad”, escribe el ex portavoz en su libro titulado “What happened: Inside the Bush White House and what’s wrong with Washington” (“Lo que sucedió: en el corazón de la Casa Blanca de Bush y lo que no funciona en Washington”).
“Sin saberlo, propagué informaciones falsas. Y cinco de los más altos funcionarios de la administración estaban involucrados en esa acción: Rove, Libby, el vicepresidente (Dick Cheney), el director de gabinete del presidente (Andrew Card en aquella época) y el propio presidente”, agrega.
Desde entonces, la investigación y un proceso judicial demostraron que la identidad de Plame circuló libremente, por decirlo de alguna manera, entre altos funcionarios de la Casa Blanca y periodistas. También pusieron en evidencia los esfuerzos desplegados por la Administración Bush para desacreditar a los críticos de la guerra.
Sin embargo, nadie fue condenado por la fuga informativa. Sólo Libby lo fue, y únicamente por haberle mentido a la justicia.
Fue condenado en junio a dos años y medio de cárcel, y dejado en libertad condicional. Además, debió pagar una multa de 250,000 dólares. Bush decidió en julio otorgarle la gracia y ahorrarle la cárcel.