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Comenzó cuenta regresiva en Cuba

* El dos de diciembre se define si participará en los comicios de enero próximo

La incógnita sobre el futuro político de Fidel Castro en Cuba empezará a despejarse el 2 de diciembre, cuando se define si participará en los comicios del 20 de enero, previos a que el Parlamento decida en marzo una reelección o sucesión definitiva.
Raúl Castro, presidente provisional desde hace 16 meses debido a la enfermedad de su hermano, Fidel, fijó este miércoles el 2 de diciembre para la nominación de los candidatos con miras a la elección de diputados al Parlamento y de autoridades provinciales.
De los 614 diputados que serán escogidos en enero por voto popular saldrán los 31 miembros del Consejo de Estado, máximo órgano Ejecutivo y que preside Fidel, en una elección durante la sesión constitutiva de la nueva Asamblea Nacional –Parlamento--, el 4 o el 5 de marzo.
La duda sobre el papel que desempeñará en la revolución el líder de 81 años, en el poder desde 1959, podría ser aclarada antes de ese día o esperar hasta el último momento, según los escenarios posibles.
Castro, que tradicionalmente ha sido propuesto como candidato parlamentario de la oriental Santiago de Cuba por ser cuna de la revolución, podría ser electo diputado el 20 de enero, ser postulado y reelecto presidente de Cuba en marzo, en cuyo caso continuaría Raúl como interino.
También podría continuar como diputado, pero no aceptar la reelección en el Consejo de Estado, que preside desde que en 1976 se instauró este sistema electoral. En ese caso, Raúl, de 76 años, lo sustituiría definitivamente o asumiría un nuevo dirigente, que podría ser el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años.
En un escenario menos posible, podría no ser postulado para el 20 de enero, por tanto no ser reelecto presidente, y, como Comandante en Jefe, sólo desempeñar un papel honorífico, como “guardián” y líder histórico de la revolución.
Pero nadie da todo por sentando. “Con él nunca puede descartarse una sorpresa, porque si conserva hasta el final su papel de guía supremo podría avalar la sucesión”, dijo a la AFP un diplomático occidental.
Castro, único líder que conoce un 70% de 11.2 millones de cubanos, no ha salido en público desde el 26 de julio de 2006 --cinco días antes de ceder el poder--, y dice estar ahora dedicado a “reflexionar y escribir” los artículos que publica en la prensa desde el pasado 29 de marzo, más de 60 hasta ahora.
El pasado 14 de octubre, los cubanos oyeron por primera vez a Castro en vivo durante una llamada telefónica de más de una hora con su aliado el presidente venezolano Hugo Chávez, pero no se refirió a su salud y menos a su futuro político.
No obstante, los dirigentes y el mismo Fidel dicen que es constantemente es consultado de las decisiones de gobierno. “Trabaja mucho. Hay que aguantarlo (detenerlo) un poco”, afirmó hace días su hermano mayor, Ramón Castro, de 83 años.
Hace unos meses, el ministro de Cultura, Abel Prieto, se dijo “convencido” de que la “abrumadora mayoría” va “a querer que Fidel siga como presidente”. “No sé qué dirá él, qué dirá de su estado de salud”, aclaró, sin embargo.
Una parte de la oposición considera los comicios son una “farsa”, pero otro sector estima que deben ser aprovechados para acabar con el “inmovilismo” que ven con el interinato en el poder.
“Son las primeras elecciones de la era post Castro y la gran demanda es que la provisionalidad cese, porque se podría abrir camino al clamor de reformas”, opinó el disidente moderado Manuel Cuesta.
Convocado por Raúl, un proceso de análisis crítico de la realidad cubana, llevado a cabo desde agosto en colectivos de obreros, estudiantes y vecinos, levantó grandes expectativas de cambio.
Pero los cubanos esperan ahora que el Gobierno pase de la “catarsis” a la solución de una amplia gama de problemas como el salario, la doble moneda, los altos precios de las tiendas en divisas, el trabajo por cuenta propia; que deben ser resueltos en cualquiera de los escenarios, con Fidel o no en la presidencia.