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Constituyente y desobediencia civil polarizan Bolivia

* En Sucre hubo ayer enfrentamientos entre universitarios opositores con campesinos leales al presidente

Un llamado a la desobediencia civil de cinco regiones opositoras al gobierno no se concretaba en hechos este martes pero se convirtió en un elemento más de la polarización en Bolivia, también visible en una Asamblea Constituyente que intenta volver a sesionar tres meses después de su cierre forzado.
En un primer pronunciamiento el presidente Evo Morales calificó de “sedición” el llamado a una “desobediencia civil”.
“Estaba viendo en los periódicos, desacato, desobediencia civil, dicen algunos prefectos (gobernadores), ¿qué es eso?, es una sedición, no está respetando la norma”, dijo el mandatario.
Los prefectos de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando -a los que se sumó el de Cochabamba- convocaron a una “resistencia democrática que incluye categoría de persuasión y protesta, desobediencia civil e intervención no violenta” de oficinas públicas, en oposición a una decisión del gobierno de retirarles recursos para financiar un bono para ancianos.
Es evidente que “no estemos de acuerdo con nuestra norma, yo mismo tengo algunas divergencias, pero yo he jurado para hacer respetar la Constitución Política del Estado y hacer respetar la ley”, dijo Morales.
Mientras el gobierno y organizaciones populares rechazaron el llamado a la desobediencia de los prefectos, la oposición de derecha recibió con cautela el anuncio de una “resistencia democrática que incluye categoría de persuasión y protesta, desobediencia civil e intervención no violenta” de oficinas públicas, según el documento aprobado el lunes.
“Estamos en función de la Constitución y las leyes y no de las amenazas, y el gobierno nacional tiene que garantizar que las instituciones democráticas puedan trabajar con toda normalidad”, dijo Oscar Ortiz, influyente senador del principal partido opositor de derecha, Podemos.
Según el viceministro de Justicia, Wilfredo Chávez, los prefectos “ingresan en tipos delictivos al llamar a la sedición y a la subversión”.
El director de Descentralización de la Prefectura de Santa Cruz, Carlos Dabdoub, aclaró en tanto que desobediencia civil “se refiere a marchas de cacerolas, huelgas de hambre y otros pronunciamientos o actos democráticos (a los) que cualquier individuo tiene derecho”.
La polarización política tiene un foco mayor en la Asamblea Constituyente, donde el martes chocaron universitarios opositores con campesinos leales al presidente Evo Morales.
Varios campesinos fueron golpeados por universitarios y mujeres afines a las organizaciones civiles de derecha de Sucre (sudeste de Bolivia), quienes proferían gritos de corte racista, según imágenes de la televisión.
“El que no salta es llama” (auquénido andino) y “fuera collas (habitantes de los valles y el altiplano) de Sucre”, fueron los gritos más frecuentes al desalojar a los campesinos de los predios de la Constituyente donde intentaban levantar una vigilia.
Mientras tanto, otras 200 personas iniciaron un bloqueo de una ruta en Sucre, en apoyo a la Constituyente.
Los incidentes ocurren después de que la Constituyente fracasó el lunes en reanudar sesiones luego de tres meses de receso al surgir nuevos desacuerdos, en particular en la pugna por la sede de los poderes entre Sucre y La Paz.
Sucre -donde ya labora el Poder Judicial- quiere que la Constituyente le otorgue la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo en perjuicio de La Paz, donde se encuentran desde hace más de un siglo. El gobierno de Morales prefiere también que el gobierno mantenga su sede en La Paz.