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Critican planes contra pandillas en CA


SAN SALVADOR / AFP

La Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil (CCPVJ) tildó ayer viernes de “ineficientes y contraproducentes” los planes de “mano dura” ejecutados por los gobiernos para contener la violencia de las pandillas en el Triángulo Norte, integrado por Guatemala, El Salvador y Honduras.
“Estamos convencidos de que el enfoque dado por los gobiernos y los estados del Triángulo del Norte no han dado los resultados esperados, sino al contrario, han sido ineficientes, contraproducentes e ineficaces en combatir la violencia homicida”, declaró la noruega Elin Ranum, directora de la CCPVJ.
La Coalición, integrada por 14 organizaciones de la región, en febrero de 2005, advierte en un estudio que Guatemala, El Salvador y Honduras atraviesan una “crisis de seguridad” generada por los niveles de violencia y criminalidad que se han agudizado en los últimos años, con un promedio de 40 muertes por cada 100,000 habitantes de la subregión.
Los planes represivos, según la CCPVJ, provocaron una “complejización” del fenómeno de las maras que en el presente “están mejor organizadas, son más profesionales, su involucramiento en el delito se ha incrementado y las riñas entre las pandillas se han agudizado”.
El Salvador aparece como el caso más grave en 2006, con una tasa de 57 homicidios por cada 100,000 habitantes, seguido por Honduras con 46.6 homicidios, y Guatemala con 44 homicidios por cada 100,000 habitantes.
Para las organizaciones humanitarias, la represión “no es la vía” para afrontar el fenómeno, y en ese sentido recordaron los fracasados “Plan Escoba” en Guatemala, “Plan Mano Dura” y “Súper Mano Dura” en El Salvador; así como “Cero Tolerancia” y “Libertad Azul”, impulsados en Honduras.
“A pesar del evidente fracaso de los planes de reducir los niveles de violencia, no se ha visto cambio real en las políticas y programas oficiales, los cuales siguen siendo dominados por medidas represivas y de control”, subraya el estudio.
La coalición busca promover “un enfoque más integral y con énfasis en la prevención, en la rehabilitación e inserción social de los jóvenes afectados por la violencia o vinculados a la pandilla”, comentó Ranum.
Las organizaciones de la coalición lamentaron que las autoridades en el Triángulo Norte atribuyan el incremento de la violencia en términos generales a las pandillas juveniles, sin que esa afirmación sea sustentada con cifras oficiales.
“También preocupa la constante y sistemática violación a los derechos de los jóvenes en el marco de los planes antipandillas. Los planes generaron miles de detenciones arbitrarias e ilegales, un irrespeto al debido proceso y manipulación de los procesamientos judiciales”, enfatiza el estudio.
Ante el complicado panorama de la violencia, Waldo Herrera, representante de Casa Alianza (asociación que trabaja en beneficio de la niñez desamparada y en riesgo social) de Honduras declaró a la AFP que “no podemos menos que estar preocupados”. A la vez, indicó que “la solución difícilmente se encontrará sin un diálogo con los mismos jóvenes”.
Según Herrera, en los tres países del Triángulo Norte, operan unos 70,000 pandilleros.