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Chávez promete dar “poder” al pueblo


CARACAS / EFE

El presidente venezolano, Hugo Chávez, reiteró ayer viernes en Caracas que la “transferencia de poder al pueblo” es la principal bondad de la reforma constitucional que propone, y que calificó de “indispensable” para concretar sus planes de convertir al país en una “potencia mundial”.
Chávez hizo una defensa férrea de su proyecto de reforma, que es rechazado por la oposición por “antidemocrático”, en una entrevista en vivo con la televisión estatal desde la sede del gobierno, previa al inicio de una gira que lo llevará a Arabia Saudí, Irán, Francia y, posiblemente, Portugal.
“Vamos a viajar en un avión de Cubana (de Aviación). ¡Ya quisiera (el presidente estadounidense, George W.) Bush lucir un avión como éste!”, dijo el gobernante venezolano, ataviado con la habitual camisa roja, el color de la “revolución”.
Oficialmente se había anunciado que Chávez partiría ayer rumbo a Arabia Saudí para participar en la III Cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), para luego seguir hacia Irán, Francia, y, tal vez, Portugal.
En sus declaraciones a la estatal Venezolana de Televisión (VTV), Chávez confirmó que visitará Lisboa, en una fecha que no precisó, para cumplir una agenda que tampoco detalló.
El presidente hizo un llamado a los venezolanos que lo reeligieron en diciembre pasado para el período 2007-2013, a que acudan de forma masiva a votar “sí” en el referendo del 2 de diciembre próximo sobre la modificación de 69 de los 350 artículos de la Carta Magna de 1999.
“Si tú quieres que los éxitos (...) que hemos obtenido no se detengan, aprobemos esta propuesta el 2 de diciembre (...) que nadie se quede sin votar”, dijo el gobernante, que ha insistido en que quien rechaza la reforma “está en contra de Chávez”.
Reiteró que quienes se oponen a la reforma constitucional son “el imperio” y su aliada local, “la oligarquía venezolana, que no quieren que Venezuela sea un país poderoso”.
“Nosotros queremos tener el poder suficiente para que Venezuela sea una potencia mundial (...) si ustedes quieren que yo siga al frente del timón” es necesario aprobar la reforma, que propone la reelección presidencial ilimitada, “porque dentro de cinco años yo debo salir del gobierno”, argumentó Chávez.
Además de la reelección presidencial ilimitada, el proyecto de cambios constitucionales de Chávez incluye la posibilidad de que el Estado restrinja la información y suspenda el derecho al debido proceso durante los periodos de estado de excepción.
También establece un nuevo ordenamiento territorial, una reducción de la jornada laboral de ocho a seis horas, y nuevas formas de propiedad, como la comunal, además de la privada, entre otros.
La oposición política, las cúpulas empresarial y comercial, y el Episcopado, rechazan el proyecto de reforma constitucional, con el alegato de que es “antidemocrático”, de que otorga poderes “imperiales” al presidente y de que lo “eterniza” en el poder.