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Argentina investiga macabros crímenes rituales de niños


BUENOS AIRES / AFP
La Justicia avanzaba ayer miércoles en investigar el crimen macabro de un niño de 12 años, violado, torturado y descuartizado como ofrenda a los dioses en un rito de sectas afrobrasileñas y argentinas en Corrientes (nordeste), de las que se sospecha que cometieron otros asesinatos, dijo a la AFP una fuente judicial.
El niño Ramón Ignacio González fue asesinado durante una ceremonia sincrética, que concilia doctrinas diferentes como las afrobrasileñas umbanda y el kimbanda, con argentinas como San La Muerte y los ritos satánicos, dijo a la AFP Gustavo Schmitt, fiscal de Corrientes.
El cuerpo descuartizado de González había sido hallado en octubre de 2006 en la ciudad correntina de Mercedes, 700 km al norte de Buenos Aires y 120 km al oeste de Paso de los Libres, ciudad fronteriza con Brasil, pero la investigación progresó ahora por el relato de un testigo protegido.
“Ramonita”, una joven de 14 años amiga del niño asesinado y que se encuentra bajo protección judicial, acaba de ayudar en la investigación y aportar novedosos detalles.
La joven aportó nuevos nombres de personas sospechosas de haber participado en el crimen, que podrían quedar próximamente imputadas.
El niño asesinado dormía en la calle y sobrevivía vendiendo estampitas religiosas. Fue encontrado muerto en una calle de Mercedes, de 50,000 pobladores, aún conmocionados por la brutalidad del crimen.
La fiscalía solicitó encausar a seis personas, una de ellas menor de edad, y todas de bajos recursos, acusadas de homicidio culposo en el caso de González.
“’Ramoncito” --como lo llama el fiscal-- fue violado, empalado, torturado con quemaduras de cigarrillos y decapitado en vida, y luego se le extrajo toda la sangre del cuerpo. Le quitaron la piel de todo el cuerpo, la lengua, la laringe y varias vértebras”, reveló Schmitt.
El fiscal dijo que la Justicia está “absolutamente convencida de que existe un responsable ideológico que encargó el crimen y que pudo haberlo financiado”.
Ambos niños conocían a los victimarios y participaban de otras ceremonias, en las cuales ‘Ramonita’ “era coronada como si fuera una reina”, según el fiscal.
“’Ramoncito’ estaba sentado en un sillón marrón. Después lo acostaron sobre una alfombra gruesa y ahí lo mataron. Un tal ‘Dany’ (por uno de los presuntos asesinos) le dio un golpe fuerte con un cuchillo pero no se desprendió del todo la cabeza”, testimonió la joven.
Los miembros de la secta “se tomaron de las manos con la sangre de ‘Ramoncito’ y anunciaban las próximas víctimas antes de fin de año”, agregó la joven.
El ritual tenía como fin “obtener la purificación, ofrendando un cuerpo joven a sus dioses”, dijo ‘Ramonita’, según figura en el expediente.
El fiscal pidió al juez Gustavo Buffil, que lleva la causa, incorporar a la investigación la muerte de un recién nacido a finales de 2005 como consecuencia de una brutal golpiza.
El cadáver del bebé apareció abandonado en una calle de Mercedes y jamás fue reclamado por sus familiares.
“Al bebé le faltaban partes óseas, y algunos relatos que obtuvimos en la investigación del caso de ‘Ramoncito’ decían que se habrían realizado otros sacrificios humanos”, señaló Schmitt.