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Bolivia está semiparalizada


LA PAZ / EFE
Bolivia está semiparalizada por dos huelgas contra el Gobierno del presidente Evo Morales, una total en el aeropuerto de Santa Cruz, el mayor del país, y en otros de esa región oriental, y la segunda parcial de los choferes del transporte terrestre.
La huelga de 24 horas en el aeropuerto Viru Viru y otra del departamento oriental de Santa Cruz, el mayor y más próspero de Bolivia, comenzó el martes y causó la cancelación de unos 80 vuelos nacionales e internacionales, informaron canales de televisión locales.
El sindicato de la Administradora de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea (Aasana) de Santa Cruz reclama al Gobierno que “descongele” las cuentas bancarias de esa entidad, denunciada por el Ejecutivo por supuesta corrupción, para que los trabajadores vuelvan a recibir sus salarios.
Néstor Villarroel, dirigente de Aasana en Santa Cruz, afirmó a Efe que iniciarán una huelga de hambre y volverán a paralizar Viru Viru la semana próxima, esta vez durante 48 horas, si el gobierno de Morales no atiende su demanda.

Conflicto estalló el pasado mes
El conflicto comenzó el mes pasado con denuncias del Gobierno contra la administración regional de Aasana, por presuntos cobros irregulares y en efectivo a las líneas áreas, y derivó en la militarización de Viru Viru por un día.
La empresa regional explicó que intentó cobrar de forma directa a las empresas los derechos de vuelo porque la oficina nacional de Aasana no le devolvía lo correspondiente a Santa Cruz.
El conflicto es parte del constante enfrentamiento de Morales con varias regiones del sur y del oriente, las más ricas de Bolivia, que reclaman más autonomía, y cuyos líderes se han convertido en la principal oposición al gobernante.
La toma de Viru Viru por tropas de la Fuerza Aérea produjo disturbios en los alrededores de la terminal y manifestaciones contra Morales, encabezadas por los líderes de Santa Cruz.
Durante la toma del aeropuerto hubo denuncias sobre la presencia de militares venezolanos, y el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, lanzó una andanada de insultos contra el presidente de ese país, Hugo Chávez, a quien llamó “macaco mayor”, “rata”, “dictadorzuelo”, “golpista”, “sinvergüenza” y “cobarde”.
El paro de los conductores del transporte terrestre, que exigen al Ejecutivo que resuelva el mal estado de las carreteras, el desabastecimiento de gasóleo y el aumento desbocado de la inflación, entre otros reclamos, comenzó a la medianoche (04.00 GMT) y se prolongará también por 24 horas.
Según informaron los dirigentes del mayor sindicato de choferes de Bolivia, el paro fue “contundente” en las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Cochabamba, todas ellas opositoras a Morales.
Sin embargo, el viceministro de Régimen Interior, Rubén Gamarra, dijo a la radio Erbol que la huelga del transporte terrestre fue un “fracaso”, y apuntó que tiene un carácter “eminentemente político”.
Gamarra explicó que fundamentalmente en La Paz, donde el paro tuvo un seguimiento parcial, la Policía intervino para frenar varios intentos de agresión contra choferes que no quisieron secundar la medida.
El viceministro sostuvo que ambos paros, el del aeropuerto de Santa Cruz y el de los conductores, se llevan a cabo en coordinación con los sectores cívicos y los prefectos (gobernadores) opositores al Gobierno.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, aseguró el lunes que hay “evidencias” de que los adversarios del Gobierno están preparando “una confabulación” contra Morales con la ayuda del Partido Popular, la mayor fuerza opositora en España.
Según Quintana, el partido del ex presidente del Gobierno español, José María Aznar, está financiando a los departamentos bolivianos en los que ganó el “sí” a la autonomía, régimen al que se opone Morales.
El Gobierno también cree que Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando buscan el fracaso de la Asamblea Constituyente, por su apoyo a la propuesta de Sucre de volver a ser la sede de todos los poderes del Estado (el gobierno y el parlamento están en La Paz desde una breve guerra civil en 1899).
La Asamblea está paralizada desde mediados de agosto pasado por el reclamo de Sucre, y apenas le queda un mes, hasta el 14 de diciembre, para entregar la nueva Constitución, de la que todavía no ha aprobado ni una línea.