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Fidel defiende a sus aliados latinoamericanos


El líder cubano, Fidel Castro, salió este domingo en defensa del presidente venezolano Hugo Chávez y de sus otros aliados latinoamericanos, en sus posiciones radicales planteadas en la Cumbre Iberoamericana, y puso el dedo en la llaga de izquierdas con diferencias cada vez más evidentes.
Castro envió el sábado a través de Chávez un saludo telefónico a la paralela Cumbre de los Pueblos, también en Santiago de Chile acudió a sus "reflexiones" escritas para, con leguaje críptico, resumir sus opiniones en apenas 250 palabras.
"La crítica de Chávez a Europa fue demoledora. La Europa que precisamente pretendió dar lecciones de rectoría en esa Cumbre Iberoamericana", dijo Castro, sin mencionar directamente a España o a sus representantes, con quienes el mandatario venezolano tuvo el choque.
Discurso que causa nauseas
Sin mencionar por su nombre a Elías Antonio Saca, Castro señaló que “el discurso que en esa Cumbre pronunció el presidente de El Salvador provoca náuseas”. Agregó que “en las palabras de Daniel (Ortega) y Evo (Morales) se escucharon las voces de Sandino y de las culturas milenarias de este hemisferio”.
Ortega propuso dejar la Organización de Estados Americanos (OEA) y agrupar únicamente a los países iberoamericanos, sin Estados Unidos, mientras que Morales denunció una conspiración interna en su país, e involucró en la misma al embajador de Estados Unidos en La Paz, Philip Goldberg.
Según Castro, Guevara sentiría orgullo “por los pronunciamientos de varios líderes, revolucionarios y valientes, con independencia de la poca o mucha experiencia política de cualquiera de ellos. Señaló Castro que la experiencia es la madre de la ciencia y de las ideas”, y agregó que “el capitalismo es un sistema regido por leyes ciegas, destructivas y tiránicas impuestas a la especie humana”.
Líderes de la izquierda
Entre tanto, Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua ratificaron en la Cumbre de los Pueblos, realizada en paralelo a la XVII Cumbre Iberoamericana, su condición de líderes de la oposición latinoamericana a Estados Unidos en la Cumbre de los Pueblos, que aglutina a sectores de izquierda.
El líder sandinista Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, abrió el fuego contra el modelo sustentado por Washington, al que definió de “dictadura del capitalismo global” ante la que responden, según dijo, el FMI, la OEA y la ONU.
Previamente, el vicepresidente cubano Carlos Lage había llamado al presidente de EU, George Bush, “asesino”, genocida”, “alcohólico” e “ignorante”. La Cumbre de los Pueblos tuvo al presidente venezolano Hugo Chávez como su figura central, quien calificó al líder cubano Fidel Castro como el “padre de los revolucionarios” del mundo.
Chávez volvió a amenazar a las “oligarquías” y a EU con que en Bolivia “tronarán los fusiles y las ametralladoras” si pretenden derrocar a su colega y aliado político Evo Morales, amenazado por la derecha de su país.
Morales avaló el criterio formulado por Chávez sobre la instalación de “uno, dos, tres Vietnams” en Latinoamérica si hay una invasión de EU a Bolivia.
Entre tanto, la cumbre de jefes iberoamericanos de Estado se convirtió para la presidente Michelle Bachelet en un dolor de cabeza constante, contrario a lo que esperaba que fuera: un momento estelar que le permitiría remontar sus niveles de popularidad.