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Epidemias amenazan Tabasco

* Se redobla ayuda a damnificados * Afectados contemplan impotentes las calles anegadas por el desbordamiento de los ríos * Ahora se anuncia llegada de un frente frío

VILLAHERMOSA, MÉXICO/ AFP

Decenas de equipos de brigadistas y militares redoblaban ayer sábado la ayuda a los centenares de miles de habitantes del Estado mexicano de Tabasco (sur) afectado por las peores inundaciones de su historia que han dejado bajo agua al 80% del territorio.
Los vecinos de Villahermosa, la capital del Estado, contemplaban a primera hora de ayer sábado las calles anegadas por el desbordado río Grijalva, que sitió a la ciudad, pero suspiraron con esperanza al observar un ligero descenso de las aguas.
No obstante, el temor prevalecía ante el anuncio de la llegada de un frente frío, que amenaza a la región con nuevas lluvias.
Desde hace seis días, cuando iniciaron las inundaciones, Tabasco enfrenta la mayor catástrofe natural de su historia, con decenas de miles de personas evacuadas, quienes tuvieron que abandonar sus hogares anegados, dijeron las autoridades.
El peligro de epidemias y el riesgo latente de que se registren saqueos hicieron que unos 8,000 tabasqueños viajaran a buscar refugio a los Estados vecinos de Veracruz (este), Chiapas (sureste) y Campeche (este).
La crecida de siete ríos por las fuertes lluvias --provocadas desde hace más de diez días por un frente frío-- obligó a unas 69,000 personas a refugiarse en los 600 albergues de emergencia instalados en Tabasco, indicó la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Zavala.

Lluvias continuarán
El pronóstico de lluvias para las próximas horas por la entrada de un nuevo frente frío acrecienta la angustia de los 2.1 millones de pobladores del Estado, cuyo territorio ya está anegado en un 80%, según autoridades locales.
En los dos últimos días, unas 10,000 personas fueron rescatadas de entre las aguas que cubrían sus viviendas, pero otras más se negaron a salir, refugiándose en los techos de sus inmuebles para salvarse del embate de la inundación, según reportes oficiales.

Refugios saturados
El ministro de Sanidad, José Ángel Córdova, admitió que los refugios para los damnificados están saturados y que las autoridades están planeando abrir nuevos albergues en campos deportivos e incluso "en una plaza de toros".
En Villahermosa, ciudad con 750,000 habitantes, el centro y varios barrios han quedado bajo el agua por el avance incontenible del río Grijalva, que el jueves traspasó los sacos de arena colocados como contención en el malecón de la ciudad.
Las vías del centro se han convertido en canales navegables recorridos por decenas de lanchas y otras embarcaciones tanto particulares como de las fuerzas de seguridad, que patrullan la metrópoli para evitar actos de pillaje y saqueos, y trasladar a los damnificados.
El presidente Felipe Calderón dijo que unos 7,500 efectivos, entre militares y policías, están involucrados en las tareas de rescate y vigilancia en Tabasco.
Sin embargo, un supermercado de los suburbios de Villahermosa fue saqueado el jueves por un grupo de habitantes de la humilde colonia Industrial, indicó una fuente de la Secretaría de Seguridad de Tabasco.
Hasta el momento, las autoridades han reportado la muerte de una persona en ese estado, cuyas tierras son bajas, planas y vulnerables a las inundaciones, pero habitantes de rancherías cercanas a Villahermosa han reportado la desaparición de familias enteras, según dijeron vecinos a la emisora W Radio.
El secretario provincial de Sanidad, Mauricio Hernández, reconoció que las autoridades están "muy preocupadas" por la posibilidad de que se presenten epidemias de dengue, cólera y diarreas por la contaminación de las aguas.
En las áreas rurales, la Confederación general campesina estimó que las pérdidas de las cosechas por las inundaciones suman unos 480 millones de dólares, tomando como base que las autoridades evaluaron que el 100% del territorio cultivable de Tabasco está dañado.
En tanto, en otros estados y la capital del país se abrieron cientos de centros de recepción de ayuda para los damnificados, mientras los medios de comunicación exhortaban constantemente a la población a llevar sus donativos.