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Argentina elige presidente

Unos 27 millones de argentinos están habilitados este domingo para elegir presidente entre la peronista socialdemócrata Cristina de Kirchner, candidata de una alianza oficialista, y las divididas fuerzas opositoras, de cuyas filas sólo la liberal Cristiana Elisa Carrió asoma como capaz de forzar una segunda vuelta

Cristina Fernández (54 años), una fogosa senadora a quien se considera la Hillary Clinton argentina, se perfila para suceder a su marido, el presidente Néstor Kirchner, favorecida por el vigor de una economía que creció en los últimos cinco años a un ritmo de entre 8% y 9% anual.
“Son profundos los cambios que restan”, declaró la primera dama al cerrar su campaña, abrazada a su esposo ante miles de partidarios, en su mayoría obreros y empobrecidos habitantes de los suburbios de Buenos Aires.
Abogada contraria al aborto y militante política desde la adolescencia, la esposa de Kirchner puede convertirse en la primera mujer argentina elegida presidenta en las urnas.
El único antecedente histórico lo encarna María Estela ‘Isabel’ Martínez de Perón (1974-1976), quien asumió por ser vicepresidenta al morir su marido, Juan Perón, en ejercicio por tercera vez del poder (1946-52, 1952-55 y 1973-74), hasta ser derrocada con un golpe de Estado que abrió una sanguinaria dictadura (1976-1983).
Evita Perón, segunda esposa del fundador y líder histórico del Justicialismo, impulsó en 1949 la instauración del voto femenino, pero murió de cáncer a los 33 años convirtiéndose en mito e icono del movimiento.
Otra mujer, la abogada y ex diputada anticorrupción Elisa Carrió, se perfila como única adversaria a la vista de Cristina de Kirchner, según las encuestas, en una campaña signada por los tacos altos.
“Somos la opción republicana al autoritarismo del Gobierno”, declaró Carrió, una ex dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR, socialdemócrata).
La oposición necesita impedir que Cristina de Kirchner alcance el 40% de los votos, lo mínimo que le auguran los sondeos, para forzar un balotaje el 25 de noviembre.
El Partido Justicialista (PJ, peronista) y la UCR, los dos grandes partidos que dominaron la vida política argentina en el siglo XX, se diluyeron en alianzas, sin haber superado la crisis en que se hundieron junto con el país en 2001.
Otro peronista, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, es el tercero en discordia entre los mayores candidatos, sostenido por la UCR, bajo la influencia de su veterano líder, el ex presidente Raúl Alfonsín (1983-1989).
Los grupos de izquierda, como es tradicional en Argentina, están al margen de la lucha por el poder y ni siquiera alcanzarían algún puesto legislativo, con tres fórmulas presidenciales trotskistas y otra de un humanista apoyado por el minúsculo Partido Comunista.
El único candidato peronista con matiz de izquierda, el cineasta Fernando ‘Pino’ Solanas, tiene menos del 2% de intención de voto, luego de haber hecho campaña con la promesa de nacionalizar el petróleo y la minería.
Otro candidato heterodoxo es Gustavo Breide Obeid, un ex militar ‘carapintada’ sublevado tres veces contra el orden democrático en los años 80, que lidera una ignota agrupación ultraderechista.
El ala neoliberal del peronismo postula al gobernador de San Luis (centro), Alberto Rodríguez Saá, apoyado por el ex presidente Carlos Menem (1989-1999), en el ocaso político tras ser derrotado este año en las elecciones a gobernador de su provincia natal de La Rioja (noroeste).
Otro ex radical, el economista Ricardo López Murphy, se presenta como candidato de una agrupación de la derecha neoliberal.