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Se calma el fuego en sur de California

* Bush visitó zona de desastre donde ya hay cinco muertos mientras el viento amaina

Los incendios en California dieron señas de debilitamiento tras cinco días de furia que dejaron cinco muertos hasta el jueves, cuando el presidente George W. Bush visitó la zona devastada y garantizó a las víctimas ayuda gubernamental.
“Lo primero que quiero decirle a la gente del sur de California es que son muchos los que en nuestro país se han conmovido por el calvario de nuestros compatriotas que han perdido sus casas, sus pertenencias y particularmente con aquellos que perdieron la vida”, afirmó Bush en San Diego.
De su lado el gobernador Arnold Schwarzenegger indicó: “El presidente y yo venimos de efectuar una visita conmovedora del desastre”, y agradeció a Bush por haber declarado rápidamente el sur del Estado en “zona de desastre mayor”, que dio luz verde a un desembolso de ayuda federal.
En el terreno, donde 1.400 casas y 1.820 km2 quedaron en ruinas de cenizas desde el domingo, más de 10.700 bomberos que batallan contra las llamas contaron con el apoyo del clima que hizo que disminuyeran la fuerza y las temperaturas de los vientos que, en gran parte, causaron el siniestro.
El balance de muertos pasó de tres a cinco luego de que fueran hallados el jueves los cuerpos de un hombre y una mujer quemados en una casa destruida, informó la Policía de San Diego, la región más golpeada por los fuegos.
Al menos 15 focos siguen activos pero bajo control de los 18 que desde el domingo azotaron montañas, colinas y cañones amenazando urbanizaciones clase alta como en el balneario de Malibú, 30 km al oeste de Los Ángeles, o residencias clase media-baja en San Diego, 200 km al sur de la megalópolis californiana.
Los bomberos --incluyendo 2,600 prisioneros entrenados para luchar contra los incendios-- continúan su batalla ayudados por docenas de camiones, aviones y helicópteros cisternas.
En su recorrido, las llamas dejaron hasta ahora 40 heridos y más de 1.000 millones de dólares en pérdidas solo en la zona de San Diego, fronterizo con México, donde seis indocumentados mexicanos fueron hallados por los bomberos, uno de ellos en estado grave. Todos están hospitalizados en un centro médico estadounidense.
En el gran estadio de San Diego, el Qualcomm, convertido en un gran refugio, quedaban apenas 800 evacuados luego de que el lunes pernoctaron unas 20.000 personas: muchos abandonaron el lugar tras el anuncio de la policía de que revisaría las identificaciones y direcciones para verificar si realmente eran evacuados, según informes de medios locales.
Todavía quedan tres incendios completamente fuera de control, todos en San Diego, donde dos ellos son de gran envergadura y siguen amenazando un total de 20.900 casas, según cifras del Servicio de Emergencia de la Oficina de California.
El presidente Bush recorrió algunas de las zonas más afectadas por los incendios desde un helicóptero, visitó San Diego, se reunió con rescatistas y bomberos, así como con el gobernador Schwarzenegger.
La Casa Blanca negó que las acciones del presidente traten de contrarrestar la lenta respuesta de su administración ante el huracán Katrina en 2005, puesto que los incendios de California han conllevado la mayor evacuación después de la crisis de los huracanes.
Aunque aún las temperaturas siguen rondando los 30 grados Celcius, una particularidad en pleno otoño boreal en esta costa del Pacífico, los vientos calientes del desierto que provocaron gran parte de los incendios el domingo, disminuyeron considerablemente.
“Creo que vamos a ver mucho progreso en los próximos días”, afirmó Mark Beighley experto en incendios al referirse al fenómeno meteorológico de los vientos que se han calmado.
Esta es una de las crisis de incendios más grave que ha vivido California, donde en 2003, al menos 22 personas murieron y 3.000 casas así como unos 3.000 km2 quedaron en cenizas.