Internacionales

Benazir Bhutto se quedará en Pakistán

* Ex primera ministra acusó a ex funcionarios del régimen del general Zia ul-Haq de haber urdido el ataque

KARACHI / AFP

La ex primera ministra Benazir Bhutto permanecerá en Pakistán para liderar su partido en las elecciones legislativas de enero de 2008, pese al atentado perpetrado en su contra que dejó al menos 138 muertos y más de 300 heridos el jueves en Karachi (sur).
A pesar de las amenazas de muerte contra Bhutto proferidas antes del ataque por combatientes islamistas cercanos a Al Qaida y los talibanes, la ex primera ministra acusó a ex funcionarios del régimen militar del general Zia ul-Haq (1977-1988) de haber urdido el atentado suicida.
Los investigadores parecen privilegiar la hipótesis de los islamistas. Bhutto, de 54 años, escapó ilesa del peor atentado suicida en la historia de Pakistán y aseguró que se quedará en el país pese a todo.
“Vivimos una batalla por la democracia, este ataque no tenía como blanco a mi persona, sino a lo que represento. Fue un ataque contra la democracia”, afirmó Bhutto, rindiendo homenaje a las víctimas “que hicieron el sacrificio último”.
El último balance de víctimas da cuenta de 138 muertos, dijo a la AFP el general Javed Cheema, portavoz del Ministerio del Interior, quien habló también de “más de 300 heridos”, contra un cálculo anterior que daba cuenta de 400.
El balance de muertos podría aumentar porque “hay muchos heridos en estado crítico”, dijo a la AFP el jefe de Policía de Karachi, Azhar Farooqi, que habló de 325 heridos.
El atentado se produjo poco antes de la medianoche, durante una marcha organizada para dar la bienvenida a Bhutto a la que acudieron al menos unos 250,000 simpatizantes y que debía culminar en el mausoleo del fundador de Pakistán, Muhamad Ali Jinnah, tras 18 horas de desfile.
Bhutto acababa de dejar la parte posterior del camión, donde se hallaba al descubierto, para descansar dentro del vehículo blindado.
Inmediatamente después del ataque, la ex primera ministra fue sacada del camión en estado de shock y conducida a un coche.
La Policía aseguró haber encontrado la cabeza del presunto kamikaze.
El ataque se produjo pese a que en Karachi, la ciudad más poblada del país, se habían desplegado más de 20,000 policías ante las amenazas de atentado por parte de sectores islamistas.
El presidente del país, el general Pervez Musharraf, que tomó el poder en 1999 tras un golpe de Estado incruento y que negocia desde hace meses una repartición del poder con Bhutto, le presentó sus condolencias por los muertos, pero le pidió “no comenzar a acusar a unos y otros”.
Bhutto y las autoridades decían temer un atentado tras las amenazas esgrimidas en la prensa por Baitulá Mehsud, un comandante de los combatientes islamistas cercanos a los talibanes y a Al Qaida.
La ex primera ministra estaba amenazada de muerte después de haber prometido en diferentes ocasiones “erradicar la amenaza islamista” de su país, que vive una ola de atentados terroristas desde hace más de tres meses.
Un hombre que se presentó como el portavoz de Mehsud desmintió, sin embargo, a los periodistas paquistaníes cualquier responsabilidad por el atentado.
La ex primera ministra había abandonado su Pakistán natal en 1999 para evitar ser procesada por corrupción. Dos veces jefa de gobierno (1988-1990 y 1993-1996) prometió restablecer la democracia en Pakistán.
Pudo regresar al país tras una amnistía decretada por Musharraf. Si las negociaciones sobre el reparto del poder se concretan, Musharraf conservaría la presidencia y Bhutto sería nuevamente primera ministra.

La dinastía Bhutto Una familia señalada por la violencia política

ISLAMABAD / AFP
La ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto, que escapó este jueves a un atentado suicida, es la heredera de una dinastía política que fue el blanco de la violencia en Pakistán, un país sacudido desde hace 60 años por la rivalidad entre los militares y los civiles.
Tras el atentado suicida del jueves, que dejó al menos 138 muertos, la ex mandataria acusó a antiguos mandos del régimen militar del general Zia ul-Haq, al poder entre 1977 y 1988, de haberlo tramado.
“Sé exactamente quién quiere matarme. Son los dignatarios del antiguo régimen del general Muhammad Zia ul-Haq, que ahora están detrás del extremismo y el fanatismo”, afirmó.
Su padre, el primer ministro Zulfiqar Ali Bhutto, muy popular e iniciador del programa nuclear que ha hecho de Pakistán la única potencia atómica del mundo musulmán, fue derrocado en 1977 por el general Zia y ejecutado dos años más tarde.
Pero Zulfiqar no fue la única víctima de la violencia en esta familia de terratenientes del sur de Pakistán.
Uno de los hermanos de Benazir murió envenenado en Francia en 1985, y otro fue asesinado de un disparo en 1996 en Karachi (sur), según ella, por grupos vinculados con los servicios de inteligencia paquistaníes.
El marido de Benazir Bhutto, Asif Ali Zardari, acusó por su lado a una agencia de inteligencia de haber perpetrado el atentado del jueves.
En realidad, una parte del ejército ve con malos ojos a la familia Bhutto, porque Zulfiqar privilegió el poder civil en un país gobernado durante más de treinta años por generales golpistas.
Zulfiqar Ali Bhutto cesó a varios altos oficiales cuando la debacle del ejército contra India en 1971, que desembocó en la independencia de Pakistán oriental, rebautizado Bangladesh.
Hoy día, su hija es criticada por querer acordar un reparto de poder con el general Pervez Musharraf, quien lideró un golpe de Estado incruento en octubre de 1999. Ella responde que quiere devolver la “democracia” a Pakistán y pasar de una “dictadura militar” a un régimen civil.
“El ejército no tolerará que ningún civil ponga en entredicho su monopolio del poder, y Bhutto es la única que conserva la fuerza de movilización del pueblo contra los militares”, explicó a la AFP el politólogo Hasan Askari.
Benazir Bhutto, que fue la primera mujer en convertirse en primera ministra en la historia del mundo musulmán y la única que dirigió la República Islámica de Pakistán --de 1988 a 1990 y de 1993 a 1996--, es un icono en el campo y en los círculos obreros urbanos.
Nacida en Karachi el 21 de junio de 1953, y diplomada en Oxford y Harvard, creció con un padre considerado un héroe del pueblo. Pero poco después de su regreso de Occidente, su padre fue derrocado por el general Zia ul-Haq y toda la familia fue detenida.
Benazir permaneció en prisión o bajo vigilancia hasta 1984, cuando Zia la autorizó a marcharse a Gran Bretaña, donde se convirtió en líder en el exilio del movimiento creado por su padre en 1967, el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP, progresista).
Benazir regresó de su primer exilio en abril de 1986, y dos años después accedió al cargo de primera ministra. En 1990, su gobierno cayó bajo las acusaciones de corrupción.
Bhutto volvió al poder en 1993, pero fue cesada tres años más tarde por las mismas razones. Su esposo estuvo encarcelado por cargos de corrupción entre 1996 y 2004, mientras que ella se exilió voluntariamente en 1999. El jueves regresó triunfal a Pakistán.