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Putin viaja a Teherán pese a informaciones sobre atentado

El ministerio de exteriores iraní vinculó esos "rumores" con una supuesta campaña de presión psicológica de quienes están en contra de una buena relación entre Irán y Rusia

El presidente ruso, Vladímir Putin, inicia hoy una histórica visita a Irán tras ignorar las informaciones de los servicios secretos rusos sobre un posible atentado terrorista contra su vida por parte de grupos extremistas.
Durante varias horas, se especuló con la posibilidad de que el jefe del Kremlin suspendiera la visita, pero finalmente Putin decidió viajar a Teherán, donde permanecerá hasta mañana.
"Voy o no voy a Irán. Por supuesto, que voy. Si hiciera caso todo el tiempo a las distintas amenazas y a las recomendaciones de los servicios de seguridad, ni siquiera saldría de casa", aseguró Putin en rueda de prensa en Wiesbaden (Alemania).
Atentado suicida
Los servicios secretos rusos informaron anoche de que grupos extremistas preparaban un atentado suicida contra el presidente ruso durante su primera visita al país persa. Según datos obtenidos de "varias fuentes en el extranjero", para cometer el atentado contra Putin habrían sido formados "varios grupos de (terroristas) suicidas", dijo a Interfax "una fuente fidedigna" de uno de los servicios secretos.
"Esta información ha sido transmitida al presidente ruso", añadió un asesor del jefe del Kremlin. Irán no tardó en reaccionar y el portavoz del Ministerio de Exteriores, Mohamed Ali al Hoseini, calificó hoy la noticia de "absolutamente infundada".
Presión psicológica
Hoseini vinculó esos "rumores" con una supuesta campaña de "presión psicológica" de "quienes están en contra de una buena relación entre Irán y Rusia".
No era esa la opinión del jefe del comité de Seguridad de la Duma o cámara de diputados de Rusia, Vladímir Vasíliev, que describió como "seria" la información sobre los planes de atentar contra Putin y los relacionó con la firme postura del Kremlin en la lucha contra el terrorismo.
En todo caso, Putin hizo oídos sordos a esas informaciones alarmistas y viajará directamente a la capital iraní al término de su visita a Alemania, donde se entrevistó con la canciller Angela Merkel.
La visita de Putin a Irán sería la primera de un máximo dirigente ruso o soviético desde que Stalin participara en 1943 en la Conferencia de Teherán junto a los líderes de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, y británico, Winston Churchill.
Hoy el presidente ruso tiene previsto reunirse en Teherán con su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad, con el que abordará la marcha de las relaciones bilaterales y la actual crisis desatada por el controvertido programa nuclear de Teherán.
Putin dejó una vez más clara su postura la pasada semana en su reunión en Moscú con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que junto a Merkel aboga por imponer nuevas sanciones contra el régimen iraní.
El líder ruso sostiene que no hay pruebas que confirmen que Irán fabrica armas nucleares, como sostienen Estados Unidos y las cancillerías occidentales.
Eso sí, Putin ha instado a Teherán a cooperar con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
Primera central nuclear iraní
La presencia del presidente ruso podría también ser aprovechada por ambas partes para acordar, de una vez por todas, el plazo para concluir la construcción de la primera central nuclear iraní a orillas del Golfo Pérsico.
La entrada en operación de la planta de Bushehr de 1.000 megavatios de potencia se vio aplazada en varias ocasiones debido a los impagos iraníes, lo que provocó la indignación en Teherán.
Otro de los objetivos de la visita de Putin es participar el martes en la cumbre de los países ribereños del mar Caspio (Irán, Rusia, Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán).
A pesar de que ya han pasado dieciséis años desde la desintegración de la URSS, esos cinco países aún no se han puesto de acuerdo sobre el estatuto jurídico y el reparto de los recursos pesqueros y energéticos del Caspio, el lago más grande del mundo.
Según el Foro de Seguridad Energética, la región del Caspio apenas representa el 2 por ciento de la producción mundial de hidrocarburos, debido a la falta de acuerdo en los países limítrofes para su explotación.
El Instituto de Investigaciones Estratégicas de Kazajistán cifra en unos 30 mil millones de barriles de crudo las reservas del Caspio, además de cinco billones de metros cúbicos de gas, mientras las previsiones más optimistas hablan de más de 200 mil millones de barriles.
Estas cifras convertirían al Caspio en la alternativa ideal para Oriente Medio, habida cuenta del interés de Europa, China y Japón en reducir su dependencia energética de esa inestable región.
El Caspio era compartido por Moscú y Teherán según los tratados de 1921 y 1940, pero la desintegración de la Unión Soviética en 1991 puso fin a este entendimiento con la independencia de esas tres repúblicas ex soviéticas ribereñas.