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EU vive una pesadilla en Irak


La Casa Blanca insistió en que está progresando en Irak, luego que un ex comandante militar cuestionara la estrategia desarrollada en el país del Golfo y lamentara que la guerra se haya convertido en “una pesadilla sin final a la vista”.
En tanto, el teniente general retirado Ricardo Sánchez realizó una mordaz evaluación de la estrategia de guerra mientras acusó a los líderes políticos estadounidenses de “incompetentes”, “ineptos” y “dejados en el desempeño de su deber”.
“No hay duda de que Estados Unidos vive una pesadilla sin final a la vista”, dijo el viernes Sánchez durante un encuentro de corresponsales militares y editores en Arlington, Virginia (este).
El ex teniente general condenó la estrategia de “incremento de tropas” del presidente George W. Bush, que busca mantener más de 160,000 efectivos estadounidenses en Irak hasta final de año, con la esperanza de reducir la violencia sectaria y brindar estabilidad política.
Desde su planteamiento, dicha estrategia fue reajustada con el plan actual de retirar unos 21,500 efectivos en julio próximo, para llevar el nivel de “estrategia de incremento previa” a un total de 130,000 hombres en servicio.
Pero Sánchez apuntó que dudaba de la eficacia de estos cambios. “Continuas manipulaciones y ajustes de nuestra estrategia militar no lograrán la victoria”, dijo. “Lo mejor que podemos hacer con este enfoque errado es evitar la derrota”, agregó.
La Casa Blanca reaccionó ante estos comentarios citando un reporte del comandante a cargo de las tropas estadounidenses en Irak, el general David Petraeus, y del embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, presentado en septiembre ante el Congreso.
Petraeus y Crocker describieron una situación difícil en Irak, marcada sin embargo por progresos graduales.
Refiriéndose a Sánchez, el portavoz de la Casa Blanca, Trey Bohn, dijo a la AFP que aprecian “su servicio prestado al país”.
“Como dijeron el general Petraeus y el embajador Crocker, queda trabajo por hacer, pero se progresa en Irak. Y esto es en lo que nos concentramos ahora”, añadió.
Nacido en el seno de una familia pobre en Texas (sur), Ricardo Sánchez progresó en los distintos rangos del ejército estadounidense hasta convertirse en el hispano de mayor graduación del país.
En 1991 sirvió como comandante de batallón durante la operación Tormenta del Desierto, que tenía como misión liberar Kuwait de las fuerzas de ocupación iraquíes.
En junio de 2003 se convirtió en comandante de la coalición de fuerzas en Irak, tras la invasión dirigida por Estados Unidos, y desempeñándose en el cargo durante un año.
Sánchez se retiró de la carrera militar en noviembre de 2006, a consecuencia del escándalo generado por la revelación de abusos por parte del personal militar estadounidense contra detenidos en la prisión de Abu Ghraib, en Bagdad.
El militar retirado mantiene ahora un duro discurso sobre la estrategia de guerra estadounidense.