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Ministro del gobierno irlandés confiesa en un libro que consume cocaína

También asegura que no es el único político del Parlamento irlandés que consume cocaína en los lavados de la Cámara Baja

Un libro de la escritora Justine Delaney-Wilson está generando una gran polémica en Irlanda porque contiene declaraciones de un ministro del Gobierno de Dublín en las que confiesa que consume habitualmente de cocaína.
El ministro, al que no identifica la autora, va aún mas lejos, pues asegura que no es el único político del Parlamento irlandés (el Dáil) que esnifa cocaína en los lavados de la Cámara Baja.
"Desde luego que tomo drogas, sólo cocaína, con bastante regularidad. Por supuesto que no soy el único aquí (en el Dáil) que lo hace. La hipocresía que rodea este asunto me sorprende", declara el misterioso personaje a la escritora de "The High Society" ("La Alta Sociedad").
"Todos sabemos -continúa el ministro en el libro- lo extendido que está en bares, oficinas y ahí (señala al Parlamento). Pero pretendemos que nos horrorizamos cuando leemos las cifras en los periódicos o cuando oímos que el abuso entre profesionales es rampante".
Cárcel para la escritora
Justine Delaney-Wilson, quien se niega a revelar el nombre de su fuente, se ha mostrado sorprendida por la repercusión que esas declaraciones, que apenas ocupan un párrafo en su obra, están teniendo en Irlanda.
Durante una sesión del Dáil este jueves, la oposición exigió al primer ministro, Bertie Ahern, que interrogue a todos los miembros de su gabinete para hallar al consumidor de cocaína y desde las ondas se ha llegado a pedir que se encarcele a la escritora si no da a conocer su identidad.
Delaney-Wilson insiste en que tiene la responsabilidad moral de proteger a su confidente, al que dio "su palabra de honor" de que mantendría su identidad en secreto, según ha declarado la autora la prensa.
En su opinión, sería más comprensible que el país se hubiese escandalizado al conocer, tal y como revela su libro, que entre los consumidores de drogas figuran un neurocirujano, controladores aéreos, abogados y hasta una monja.
"Todo este asunto dice mucho de un país que está más preocupado por que un político tome drogas que por que lo hagan personas que tienen vidas en sus manos, como médicos o controladores aéreos", afirmó Delaney-Wilson al rotativo "The Guardian".
"Al mismo tiempo que Irlanda vincula el crimen y la drogodependencia a la clase trabajadora tolera la criminalidad de la clase media. En realidad, es el consumo de cocaína de la clase media el que propicia la delincuencia", opinó la escritora.
Sea como fuere, la confesión del ministro ha causado un gran revuelo, a pesar de que en los últimos años se han hallado hasta en tres ocasiones rastros de cocaína en los lavabos del "Dáil".