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Ahmadineyad se defiende en Nueva York


Nueva York /El País
En la semana en la que todo el mundo está en Nueva York, nadie concentra la atención de tal manera como el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, el enemigo número uno de EU, pese a lo cual tuvo ayer la oportunidad de defender su controvertido régimen en uno de los más conocidos templos norteamericanos del saber, la Universidad de Columbia, en Manhattan.
La primera sorpresa para Ahmadineyad fue, quizá, que su intervención estuvo acompañada de una gran polémica y de una fuerte división entre quienes protestaban por su visita y quienes, los menos, la apoyaban.
La portada del popular diario Daily News -–“El diablo ha aterrizado”-- lo dice todo sobre la opinión que una gran parte de los ciudadanos norteamericanos tiene sobre Ahmadineyad. Sus reiteradas amenazas de destruir Israel, su negación del Holocausto y las pruebas que, según los militares norteamericanos, se acumulan cada día sobre el trasvase de medios iraníes a Irak para atacar a las tropas estadounidenses han convertido al presidente iraní en el foco de los mayores odios del país.
Las sospechas de que, además, está próximo a construir armas nucleares lo convierten también en una de las principales amenazas.
Políticos y analistas de todo signo se han mostrado en contra de que se le haya permitido hablar en la Universidad de Columbia, donde, como ha comentado, entre otros, Henry Kissinger, Ahmadineyad hacía tan sólo una escala en su gira de propaganda en esta ciudad, una gira que pretendía incluir también una visita a la Zona Cero del 11-S, acto prohibido en última instancia por la autoridad municipal.
El presidente de Columbia, Lee Bollinger, ha defendido, sin embargo, su iniciativa como una prueba de la actitud abierta y tolerante de la que esta ciudad y este país deben de ser ejemplo. “Es muy importante conocer a los líderes de los países que son nuestros adversarios, observarles, ver cómo piensan, comprobar si tienen o no tienen razón, observar cómo son de fanáticos”, dijo ayer Bollinger.
Ahmadineyad, por supuesto, ha intentado no quedar como un fanático. En declaraciones a la televisión previas a su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente iraní dijo que Irán y Estados Unidos no estaban en rumbo hacia la guerra y que Irán no tiene armas nucleares ni necesidad de tenerlas. “Las armas nucleares no sirven para nada cuando se trata de resolver crisis políticas”, dijo al programa 60 Minutos. “Si sirvieran de algo, habrían evitado la caída de la Unión Soviética”.
Al margen de su paseo más o menos exitoso por las aulas de Columbia, Ahmadineyad, el presidente de Irán, repetiría luego las líneas maestras de su política nuclear en un foro más político pero también acostumbrado en los últimos años a las extravagancias, las salidas de tono y los gestos propagandísticos.
En realidad es el destino de la Asamblea General desde que la normativa de la ONU quiso reducir a ese cuerpo, integrado por todos los miembros de la organización al mismo nivel, al papel de mera tribuna de denuncia. Las decisiones quedan reservadas para el Consejo de Seguridad, donde los cinco miembros permanentes con derecho de veto --EU, Rusia, China, Francia y el Reino Unido-- son, en realidad, el órgano ejecutivo de la organización.
Por eso, cada septiembre, con motivo de la inauguración de la Asamblea General, se reúnen en Nueva York los personajes más diversos y se escuchan los argumentos más pintorescos. El año pasado fue el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien cautivó la atención con aquello de que el edificio “olía a azufre” porque “el demonio Bush” había hablado allí unas horas antes.
Años atrás, Fidel Castro --quien, como Ahmadineyad, tuvo su encuentro con los ciudadanos neoyorquinos en el célebre hotel Theresa de Harlem--, Idi Amín o Yasser Arafat, por mencionar sólo algunos, fueron protagonistas por estas fechas.
Nueva York, sede mundial de Naciones Unidas, se ha acostumbrado a este tipo de macrorreuniones con cierta indiferencia y resignación. El domingo, mientras la caravana de Ahmadineyad protegida por policías corría hacia el hotel Hilton, la del presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, iba hacia el Bronx para que el alto dignatario hiciera el saque oficial en un partido de béisbol en el Yankee Stadium.
Hay sitio para todos. Todos aprovechan para hacer contactos y para exponerse en el mayor escaparate del mundo. Cada uno tiene su gente y su espacio en esta ciudad, aunque eso la convierta en días como hoy en un caos insufrible.

Critica a EU y Francia y se considera insultado
NUEVA YORK /AFP
El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad criticó al gobierno estadounidense y al francés por hablar de guerra contra Irán, afirmando que hacen “propaganda”, al tiempo que negó apoyar el terrorismo, este lunes en el marco de su primera visita a Estados Unidos. “Pensamos que hablar de guerra es una herramienta de propaganda. ¿Por qué habría necesidad de una guerra?”, preguntó, durante su vídeo conferencia con el club nacional de la prensa de Washington.
El departamento de Estado dijo este lunes que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EU, GB, Francia, Rusia y China) más Alemania se reunirán una vez más a partir de mañana miércoles, al margen de la Asamblea de ONU, para discutir nuevas sanciones a Irán.
Por otra parte, Ahmadineyad --interrogado sobre Irak-- negó que su país le esté dando armas a la resistencia chiíta a la ocupación estadounidense. “El ejército estadounidense debería buscar en otro lado una respuesta a su fracaso en Irak”, dijo, afirmando que Irán desea una frontera iraquí estable.
Se defiende de insultos
Poco después, en su tenso discurso en la Universidad de Columbia, Ahmadineyad reaccionó a las palabras del rector Bollinger, que al presentarlo lo calificó de “cruel dictador”. Ahmadineyad reaccionó diciendo que las palabras de Bollinger eran “un insulto a la información y conocimientos de la audiencia”.
El mandatario iraní negó las acusaciones estadounidenses de buscar poseer la bomba atómica a través de su programa de enriquecimiento de uranio. “No creemos en las armas nucleares, van en contra de la humanidad”, afirmó. Irán es una “víctima” del terrorismo, y no un instigador, agregó.
El presidente iraní dijo, por otra parte, que está abierto a encontrarse con sobrevivientes de la matanza de judíos realizada por los alemanes, también aseguró que le gustaría que se investigara más sobre el Holocausto, y dijo que los israelíes lo utilizan para maltratar a los palestinos. “¿Por qué es que el pueblo palestino paga el precio por un hecho del que no tuvo nada que ver?”, se interrogó Ahmadineyad, sin llegar a responder con un “sí” o un “no” a la pregunta de si Teherán pensaba atacar Israel.