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China se compromete a reducir las condenas a muerte

La pena máxima se reservará "a un número extremadamente pequeño de peligrosos delincuentes"

El Tribunal Supremo de China ha ordenado a los jueces emplear con mayor moderación la imposición de la pena de muerte, que únicamente debería reservarse "a un número extremadamente pequeño de peligrosos delincuentes", según informó El País en su sitio web.

Entre los delitos que no tendrán por qué ser castigados con la pena capital figuran los asesinatos desencadenados por disputas familiares y los crímenes pasionales, siempre y cuando los familiares de las víctimas reciban alguna compensación económica.

Por su parte, en el caso de los delitos económicos, que en China pueden ser penados con la sentencia máxima, se considerará como atenuante la colaboración del reo en la recuperación del dinero defraudado.

El Supremo chino recomienda a su vez aplazar las ejecuciones durante dos años ya que de esta manera no sólo se "castiga a los culpables sino que se reduce de forma efectiva las penas capitales", agrega el TPS, que añade que la condena podría conmutarse con la cárcel en casos de buen comportamiento.

La ejecución el pasado 10 de julio del ex responsable de la Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos, Zheng Xiaoyu, por haber aceptado sobornos y por negligencia conmocionó la opinón pública mundial por su severidad.

Según datos de Amnistía Internacional, China es el país donde se lleva a cabo el 65% de las ejecuciones mundiales: en 2006 fueron ejecutadas, al menos, 1.010 personas, aunque hay fuentes que elevan la cifra a 7.500 y 8.000 debido a la falta de transparencia de la administración china, que no facilita el número real de ajusticiados.