Internacionales

Terremoto de 8.4 sacude Indonesia

* Al menos nueve muertos y más de un centenar de heridos se reportaban hasta ayer

Indonesia fue sacudida el miércoles por un potente sismo de magnitud 8.4 que causó al menos nueve muertos y sembró el pánico en el archipiélago con dos alarmas de tsunami, ante el recuerdo de esa ola gigantesca que en 2004 devastó los países del Océano Índico.
Al menos nueve personas han muerto y más de un centenar resultaron heridas en el sur de la isla indonesia de Sumatra, y provocó el derrumbe de varios edificios y dos alertas de tsunami que fueron retiradas horas después.
“Siete personas han muerto en la ciudad de Bengkulu, dos en la localidad de Padang y más de un centenar han resultado heridas”, confirmó a Efe Ada Malik, desde el Centro de Gestión de Crisis de la Junta Nacional de Coordinación de Gestión de Desastres (Bakornas) en Yakarta.
“No podemos precisar el número de edificios dañados o derruidos. Hasta mañana no tendremos información más precisa”, explicó Malik, que confirmó la dificultad de comunicar con las zonas afectadas.
Por su parte, el director de este organismo, Tabrani, declaró a Efe que: “Todo está bajo control. Estamos preparando el envío de ayuda por si fuera necesario y mañana viajaremos a la zona para evaluar la situación”.
Cualquier tipo de movimiento telúrico de magnitud superior a 7.0 es considerado como susceptible de provocar grandes y cuantiosos daños materiales y numerosas víctimas mortales.
El terremoto se registró a las 11:10 GMT y tuvo su epicentro en el mar, a un centenar de km al suroeste de Bengkulu, a unos 30 km de profundidad.
El sismo desencadenó el lanzamiento de un alerta de tsunami que posteriormente fue levantada. Sin embargo, el servicio meteorológico indonesio volvió a lanzar un segundo alerta de tsunami debido a una réplica telúrica de magnitud 6.6 registrada cuatro horas después del terremoto principal.
El servicio indonesio levantó también un poco después esa segunda alerta, según uno de sus responsables.
En cuanto a la primera sacudida, ésta destruyó o dañó seriamente numerosos edificios de Bengkulu y de otra ciudad, Mukomuko, a unos 275 km al noroeste de esta última, indicó un policía de Mukomuko a la radio local.
“Muchos edificios se agrietaron, edificios de tres pisos y más se resquebrajaron o se hundieron”, dijo Budi Darmawan a la radio Elshinta.
“Se apagaron todas las luces; no se ve nada”, afirmó un habitante de una zona de Bengkulu citado por el portal de noticias Detikcom.
Bengkulu ya sufrió en 2000 un sismo de magnitud 7.3 que causó un centenar de muertos.
El terremoto, incluso, se sintió hasta en la capital, Yakarta, a unos 600 km de distancia, donde los edificios más altos se balancearon y se vivieron escenas de pánico.
El Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico en Hawai indicó que la primera alerta de tsunami se extendió a toda la región del Océano Índico, incluidas Indonesia, India, Sri Lanka, Tailandia y Maldivas, algunos de los países más afectados por el destructor tsunami de diciembre de 2004.
India emitió una alerta para las islas Andamans y Nicobar, y las autoridades de Malasia para el norte del país. Sri Lanka hizo lo mismo para su territorio. Tailandia, donde se sintió el sismo, pidió a su población estar vigilante, pero no difundió un alerta oficial de tsunami.
En diciembre de 2006, un estudio científico estadounidense advirtió que, en los próximos 30 años, las regiones del oeste de Indonesia corren el riesgo de quedar sumergidas por un tsunami tan fuerte y mortal como el de 2004.
Ese estudio mencionaba especialmente a Bengkulu, de 350,000 habitantes, que podría acabar a varios kilómetros por debajo del nivel del mar.
Los terremotos son frecuentes en Indonesia, un inmenso archipiélago de 17,000 islas situado en el “Anillo de Fuego” del Océano Pacífico.
Un fuerte sismo golpeó Indonesia el 26 de diciembre de 2004, desencadenando un maremoto que dejó 168,000 muertos en el norte de Sumatra y 50,000 más en otras zonas del Océano Índico.
En mayo de 2006, un sismo en la isla de Java dejó 5,800 muertos y 33,000 heridos. Dos meses después, otro terremoto provocó la muerte de 600 personas.